El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se enfrenta a un cierre inminente a partir de la medianoche de este viernes, 13 de febrero de 2026. La crisis se intensificó después de que los demócratas del Senado bloquearan un proyecto de ley de financiamiento, exigiendo reformas drásticas en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Esta postura surge tras la trágica muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, quienes fueron abatidos por agentes federales durante operativos en Minnesota el mes pasado, lo que ha generado una ola de indignación nacional.
A diferencia de otros cierres gubernamentales, el impacto en las operaciones de deportación y vigilancia fronteriza será limitado. Gracias a la ley “One Big Beautiful Bill” (OBBBA) aprobada el año pasado por la administración Trump, las agencias ICE y CBP cuentan con fondos autónomos masivos que les permiten continuar sus misiones principales sin interrupciones significativas. Sin embargo, otras dependencias críticas bajo el paraguas del DHS, como la Guardia Costera, la TSA y FEMA, se verán gravemente afectadas, obligando a miles de empleados a trabajar sin goce de sueldo o enfrentando licencias temporales.
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Las demandas demócratas incluyen la prohibición de que los agentes federales usen máscaras durante los operativos, el fin de las patrullas itinerantes en áreas metropolitanas y la implementación de una supervisión independiente obligatoria. El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha sido enfático al señalar que no otorgarán un “cheque en blanco” a agencias que, según su visión, están actuando fuera de control. Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha calificado la situación de “peligrosa”, argumentando que dejar sin fondos al departamento creado tras el 9/11 envía un mensaje de vulnerabilidad ante amenazas terroristas.
Con el Congreso habiendo salido de Washington para un receso programado de una semana, las posibilidades de una resolución inmediata son escasas. Esto deja a sectores clave como la seguridad en los aeropuertos y la respuesta ante desastres en un estado de incertidumbre presupuestaria. Mientras el presidente Trump y los republicanos culpan a la oposición por “tomar como rehenes” a los trabajadores federales, el país observa cómo una disputa sobre tácticas policiales y derechos civiles ha llevado a la parálisis de una de las instituciones más grandes del gobierno.


































