La vulnerabilidad actual de Sid Miller marca un giro drástico para quien fuera uno de los aliados más visibles de Donald Trump en Texas. Tras una década en el cargo, Miller se encuentra hoy en una posición de debilidad inédita. Su principal oponente en las primarias republicanas de marzo de 2026, Nate Sheets —fundador de la marca nacional Nature Nate’s Honey—, ha logrado superar a Miller en recaudación de fondos, reportando más de $506,000 frente a los $290,000 del titular en el último periodo de 2025. Además, Sheets cuenta con una reserva de efectivo significativamente mayor ($373,235 vs. $102,525), lo que le otorga una ventaja financiera crucial para la recta final.
El golpe más contundente ha venido del propio Gobernador Greg Abbott, quien en un movimiento inusual ha respaldado públicamente a Sheets, citando la “historia de corrupción” de Miller y su “cero tolerancia por la criminalidad”. Abbott se refiere no solo a los escándalos pasados, como el uso de fondos estatales para el polémico “Jesus shot” en Oklahoma, sino también a la reciente contratación de Todd Smith como jefe de gabinete de la agencia, a pesar de que Smith se declaró culpable de soborno comercial relacionado con licencias de cáñamo reguladas por la propia oficina de Miller.
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La erosión del apoyo no es solo política, sino también sectorial. Organizaciones de peso como la Texas Farm Bureau (con más de 500,000 familias miembros) y la Texas & Southwestern Cattle Raisers Association (28,000 miembros) han abandonado a Miller para apoyar a Sheets. Muchos ganaderos están indignados por el aumento de tarifas de licencias y por lo que consideran una respuesta ineficaz ante desastres, como los incendios en el Panhandle de 2024 y la amenaza actual del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo, una plaga que amenaza la industria ganadera y de la cual Miller ha sido desplazado por Abbott en la gestión de respuesta estatal.
Finalmente, la relación de Miller con la Legislatura de Texas ha llegado a un punto de ruptura. La Comisionada de Tierras, Dawn Buckingham, y varios senadores estatales han criticado duramente su gestión, señalando que la propia existencia de la agencia estuvo en riesgo debido a su conducta. Incluso su aliado más poderoso, Donald Trump, ha guardado un silencio notable en este ciclo electoral, dejando a Miller sin el escudo protector que le permitió ganar cómodamente en 2018 y 2022. Para muchos observadores, el mensaje es claro: el partido busca reemplazar al “cowboy” mediático por un perfil de “CEO” enfocado en la gestión técnica y la integridad institucional.