La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el pasado domingo 22 de febrero de 2026, marca un hito sin precedentes. A diferencia de otros capos, Oseguera no solo lideraba un grupo de narcotráfico, sino una corporación transnacional con presencia en los cinco continentes y un control territorial que desafía al Estado mexicano. Expertos como Eduardo Guerrero señalan que este es el golpe más importante desde que existe el narcotráfico en México, debido a la penetración política y la capacidad de combate del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Sin embargo, la historia de los cárteles mexicanos sugiere que la caída de la cabeza no significa el fin del cuerpo. El CJNG nació precisamente de la fragmentación del Cártel del Milenio en 2009. Ahora, la supervivencia de la organización depende de una sucesión “limpia”. Aunque su viuda, Rosalinda González Valencia, es una operadora financiera clave, analistas como David Saucedo advierten que el machismo imperante en el narco dificulta que una mujer asuma el mando total. Lo más probable es que el poder sea disputado por sus cuatro comandantes principales, lo que podría desatar una guerra interna devastadora.
También te puede interesar: “Nuestra búsqueda es la paz, no la guerra”: Sheinbaum defiende estrategia tras caída de “El Mencho”
Paradójicamente, la caída del gran jefe podría ser una mala noticia para la seguridad ciudadana. Mientras que para Washington un cártel debilitado significa una interrupción temporal en el flujo de drogas (especialmente metanfetaminas y el incipiente mercado de fentanilo del CJNG), para México suele traducirse en fragmentación. Los grupos más pequeños tienden a ser más violentos, recurriendo a delitos como la extorsión y el secuestro para financiarse, lo que elevaría los índices de criminalidad en los estados donde antes existía una “paz tensa” bajo el control unificado de Oseguera.
Finalmente, este evento coloca a la presidenta Claudia Sheinbaum ante un desafío histórico. Mientras su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, lidera la ofensiva contra el Cártel de Sinaloa, el Ejército dio este golpe directo al CJNG. La estrategia de “abrazos, no balazos” de la administración anterior parece haber quedado atrás, pero el gobierno ahora debe gestionar una guerra en dos frentes simultáneos. El reto no es solo capturar a los “reyes”, sino desmantelar los mandos medios y las estructuras financieras que permiten que estas organizaciones se regeneren constantemente.
Visita: http://austinlatinx.com