La compañía canadiense Jim Pattinson Developments anunció oficialmente la cancelación de la venta de un almacén industrial ubicado en el condado de Hanover, Virginia, tras una fuerte controversia pública sobre su uso futuro. La decisión se tomó luego de que se revelara que el comprador final estaba vinculado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), con planes específicos para transformar el sitio de 43.49 acres en una instalación de apoyo para las operaciones de ICE. Según documentos oficiales enviados previamente a las autoridades locales, el gobierno federal pretendía realizar renovaciones estructurales para incluir espacios de procesamiento, áreas de detención temporal, oficinas administrativas y cafeterías para el personal.
Aunque la Junta de Supervisores de Hanover había expresado su firme oposición a la adquisición desde enero, los funcionarios locales reconocieron que tenían un poder limitado para impedir la apertura de una sede federal en su jurisdicción. La empresa vendedora aclaró en un comunicado reciente que inicialmente aceptó la oferta comercial sin tener conocimiento pleno de la identidad del comprador ni del propósito institucional de la infraestructura. La firma señaló que, ante el clima actual de tensión social y política que rodea a las políticas migratorias en los Estados Unidos, decidieron que lo más prudente era no proceder con la transacción inmobiliaria en Ashland.
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Este giro en las negociaciones ocurre en un momento de extrema sensibilidad nacional tras la muerte de dos personas a manos de agentes federales en Minneapolis el mes pasado, incidentes que han desencadenado protestas masivas en todo el país. El escrutinio público sobre la expansión de la infraestructura de ICE ha crecido exponencialmente, presionando a las corporaciones privadas para que eviten contratos relacionados con centros de detención. Activistas locales en Virginia celebraron la noticia como una victoria para la comunidad, argumentando que la creación de un centro de procesamiento en una zona industrial de Ashland habría sembrado temor entre la población inmigrante de la región.
Por el momento, ni el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ni el DHS han emitido declaraciones sobre cuáles serán sus siguientes pasos para encontrar una ubicación alternativa en el estado de Virginia. El almacén, que se presentaba como un punto estratégico para la logística federal debido a su tamaño y ubicación, permanecerá bajo control de la desarrolladora canadiense hasta nuevo aviso. Esta cancelación representa un obstáculo significativo para los planes de la administración de aumentar la capacidad de procesamiento migratorio en la costa este, mientras las organizaciones civiles continúan vigilando posibles compras de propiedades similares bajo acuerdos de confidencialidad.


































