El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aterrizó este lunes 9 de febrero de 2026 en Ereván, marcando la primera visita oficial de un mandatario de su rango a Armenia en la historia de ambas naciones. El viaje, que forma parte de una estrategia de la administración Trump para consolidar la paz en el Cáucaso Sur, incluyó una reunión de alto nivel con el primer ministro Nikol Pashinyan. Vance destacó que Armenia es una de las naciones cristianas más antiguas del mundo y subrayó que el compromiso de Washington no es solo diplomático, sino profundamente económico y estratégico.
El punto central de la visita fue la firma de un histórico acuerdo de cooperación nuclear civil (conocido como “Acuerdo 123”). Este tratado contempla una inversión estadounidense de $9,000 millones para reemplazar la envejecida central nuclear de Metsamor —de origen soviético y gestionada por la rusa Rosatom— por modernos reactores modulares pequeños (SMR) de tecnología estadounidense. Este movimiento busca garantizar la soberanía energética de Armenia y reducir drásticamente su dependencia histórica de Rusia, país cuya influencia en la región ha disminuido tras el conflicto en Ucrania.
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Además de la cooperación energética, Vance anunció la aprobación de la venta de drones de vigilancia V-BAT por un valor de $11 millones y prometió inversiones masivas en infraestructura, específicamente en la denominada “Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional” (TRIPP). Este corredor de tránsito, que conectará a Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio, será gestionado mayoritariamente por una empresa controlada por EE. UU. durante los próximos 49 años, lo que Washington ve como la clave para un comercio regional que evite a Irán y Rusia.
En un gesto político inusual, Vance ofreció su respaldo explícito a Pashinyan para las elecciones parlamentarias del próximo 7 de junio, describiéndolo como el líder capaz de construir una asociación a largo plazo con Estados Unidos. Tras concluir su agenda en Ereván, el vicepresidente se trasladó este martes a Bakú, Azerbaiyán, para reunirse con el presidente Ilham Aliyev y firmar una Carta de Asociación Estratégica, completando así una gira que redefine el equilibrio de poder en una de las regiones más volátiles del mundo.