La sede central de Target en Minneapolis es el escenario de una intensa jornada de protestas este lunes, marcando el debut del nuevo director ejecutivo de la compañía, Michael Fiddelke, bajo una presión pública sin precedentes. Los activistas exigen que el gigante minorista tome una postura firme contra las tácticas de aplicación de la ley migratoria de la administración Trump, tras reportes de que oficiales de ICE han utilizado los estacionamientos y el interior de las tiendas como centros de operación. El descontento escaló drásticamente el mes pasado cuando dos empleados de Target, ambos ciudadanos estadounidenses, fueron detenidos por agentes federales mientras se encontraban cumpliendo su jornada laboral, un evento que ha indignado a las organizaciones civiles y sindicatos de trabajadores.
La movilización de hoy es la culminación de una serie de acciones coordinadas que incluyeron la ocupación de veintitrés tiendas en las Ciudades Gemelas durante el fin de semana. En una de las protestas más llamativas dentro de un establecimiento del centro de Minneapolis, cerca de cincuenta personas realizaron un plantón utilizando disfraces inflables de ranas mientras coreaban consignas contra las redadas masivas. Además de los mitines físicos, grupos de defensa han lanzado la “Campaña de la Sal”, una iniciativa simbólica que insta a los consumidores a comprar y devolver grandes cantidades de sal para representar su deseo de “derretir a ICE” y sabotear la logística comercial de la empresa hasta que esta rompa vínculos con las agencias federales.
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Fiddelke asumió oficialmente su cargo este domingo en un clima de tensión estatal tras la muerte de Alex Pretti, el segundo ciudadano estadounidense fallecido a manos de agentes migratorios en Minnesota durante este mes. Aunque el nuevo CEO se unió recientemente a los líderes de Best Buy y General Mills en la firma de una carta abierta solicitando una desescalada inmediata de la violencia y mayor cooperación entre los niveles de gobierno, los manifestantes consideran que estas palabras son insuficientes. Las críticas se centran en que Target, al ser una de las empresas más influyentes de la región, tiene la capacidad de prohibir explícitamente el acceso de fuerzas federales a sus instalaciones privadas si no cuentan con órdenes judiciales específicas.
El movimiento de protesta ha trascendido las fronteras de Minnesota, reportándose manifestaciones similares frente a locales de Target en Seattle, Chicago y Filadelfia, donde cientos de personas, incluidos estudiantes de secundaria, se han sumado al boicot. Mientras la empresa intenta estabilizar su imagen pública y proteger sus operaciones comerciales, los activistas aseguran que las protestas no cesarán hasta obtener un compromiso real de protección para sus empleados y clientes inmigrantes. La respuesta de Fiddelke en las próximas horas será determinante para definir el futuro de la relación entre la marca y una base de consumidores que hoy exige responsabilidad social por encima de la neutralidad política.


































