Este miércoles 18 de febrero de 2026, el juez Rick Kennon puso fin a un largo proceso judicial al sentenciar a Joseph Desean Taylor, de 32 años, a siete décadas y media tras las rejas. La condena llega tras un juicio celebrado en diciembre, donde Taylor fue hallado culpable de tres cargos de asalto agravado contra servidores públicos y dos cargos de secuestro agravado. El magistrado rechazó formalmente el argumento de locura presentado por la defensa, basándose en la revisión exhaustiva de los testimonios y las grabaciones de las cámaras corporales que demostraron que el acusado era plenamente consciente de la criminalidad de sus actos durante el asedio.
Los hechos que motivaron esta severa sentencia se remontan al 16 de agosto de 2020, cuando Taylor irrumpió armado en la residencia de su madre ubicada en Natalie Cove. Al llegar al lugar, los oficiales de policía de Cedar Park intentaron asegurar las habitaciones del piso superior, momento en el que Taylor abrió fuego a través de una puerta cerrada. El ataque resultó en heridas para los oficiales Nik Anderson, Jacqueline Quiles y Cris Hester, quienes sobrevivieron gracias a su equipo táctico y a la rápida intervención de sus compañeros, a pesar del caos generado por la emboscada inicial.
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Tras herir a los agentes, el agresor mantuvo a varios miembros de su propia familia como rehenes, desatando una tensa negociación que se prolongó por más de 16 horas. El incidente requirió el despliegue del equipo SWAT Regional de Texas Central y de los Texas Rangers, quienes rodearon la propiedad mientras Taylor realizaba transmisiones erráticas a través de redes sociales. Finalmente, el sospechoso se entregó a las autoridades a las 7:30 de la mañana del día siguiente, poniendo fin a una de las crisis de rehenes más prolongadas y peligrosas registradas en la historia reciente del centro de Texas.
El fiscal de distrito del condado de Williamson, Shawn Dick, elogió la valentía de los oficiales heridos por arriesgar sus vidas para rescatar a personas que ni siquiera conocían. Dick subrayó que esta sentencia de 75 años garantiza que Taylor rinda cuentas por el terror infligido a sus víctimas y a la comunidad en general. Con este veredicto, el sistema judicial estatal cierra un capítulo de violencia extrema, reafirmando el compromiso de proteger a los servidores públicos y de imponer castigos ejemplares ante ataques directos contra las fuerzas del orden y la seguridad civil.
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