El gobierno de Israel ha establecido un plazo perentorio de 60 días para que el grupo Hamas entregue la totalidad de su armamento en la Franja de Gaza. Según Yossi Fuchs, asesor principal de Benjamín Netanyahu, esta medida busca la desmilitarización absoluta del enclave, incluyendo la rendición de armas ligeras como los fusiles AK-47. La iniciativa, que cuenta con el respaldo de la administración estadounidense, pretende estabilizar la región antes de las posibles elecciones israelíes programadas para junio de 2026, marcando un punto de no retorno para la seguridad nacional.
La advertencia de las autoridades es contundente: si Hamas no cumple con el desarme antes de que expire el plazo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reiniciarán operaciones militares a gran escala. Fuchs subrayó que la neutralización de la extensa red de túneles sigue siendo una prioridad estratégica innegociable, ya que estas infraestructuras representan una amenaza latente tanto para la población civil como para la integridad territorial de Israel. Actualmente, la presencia militar se mantiene en una fase de “limpieza” de infraestructuras críticas mientras se evalúa el cumplimiento del grupo terrorista.
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En el terreno, la situación refleja la crudeza de un conflicto que no se considera terminado. Desde áreas fronterizas como el kibutz Beeri, la destrucción en la Franja es tan masiva que el paisaje ha cambiado drásticamente, con escasas edificaciones en pie. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, reafirmó que el ejército está listo para pasar de la defensa a la ofensiva en cualquier momento si la tregua se ve comprometida. El objetivo final sigue siendo la eliminación de cualquier capacidad bélica de Hamas para prevenir futuros ataques.
El inicio formal de este conteo de 60 días podría confirmarse durante la próxima conferencia de la Junta de Paz, prevista para este jueves. Mientras tanto, las FDI supervisan de cerca las dinámicas regionales en Oriente Medio para asegurar que no existan interferencias externas en el proceso de desmilitarización. La comunidad internacional observa con atención este ultimátum, que determinará si Gaza avanza hacia una fase de reconstrucción bajo nuevas reglas o si regresa a un escenario de guerra abierta en los próximos meses.


































