Este jueves 12 de febrero de 2026, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, realizó una inspección técnica en las instalaciones de Petroindependencia, en la Faja Petrolífera del Orinoco. Acompañado por la presidenta interina Delcy Rodríguez y la encargada de negocios de EE. UU., Laura Dogu, Wright evaluó el potencial de esta empresa conjunta entre Chevron (34%) y PDVSA (60%). Aunque la planta produce actualmente unos 40,000 barriles diarios (bpd), Chevron ha estimado que, con la inversión adecuada y bajo el nuevo marco legal, el proyecto podría alcanzar un techo de 300,000 bpd, fundamentales para la meta de Washington de estabilizar el mercado energético hemisférico.
La visita subraya la implementación del “Acuerdo Energético Trump-Venezuela”, un esquema donde el Departamento de Energía de EE. UU. supervisa la comercialización del crudo. Wright explicó que este mecanismo permite vender el petróleo venezolano a precios de mercado global (aprox. $50 por barril), eliminando los descuentos forzados de hasta el 30% que el gobierno anterior aceptaba para colocar crudo en Asia. Los ingresos resultantes se están canalizando hacia una cuenta supervisada para financiar la recuperación de la red eléctrica nacional y el pago de salarios públicos, con un primer desembolso ya ejecutado de $300 millones.
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Durante el recorrido, Wright fue enfático sobre la reciente Reforma de la Ley de Hidrocarburos aprobada el 29 de enero. Si bien la calificó como un “paso significativo” por permitir el arbitraje internacional independiente y el control privado de las operaciones, advirtió que aún no es lo suficientemente “profunda” para garantizar los flujos masivos de capital necesarios. La nueva ley busca dar seguridad jurídica a empresas que, como Chevron, ConocoPhillips o ExxonMobil, sufrieron expropiaciones en el pasado, permitiéndoles ahora gestionar sus propios proyectos a su “propio riesgo y costo”.
Finalmente, el Secretario recordó que el bloqueo naval a los petroleros sancionados continúa para aquellos que intenten operar fuera de este nuevo canal oficial. Mencionó la reciente interdicción del buque Aquila II en el Océano Índico, rastreado desde el Caribe tras intentar evadir la “cuarentena” establecida por Trump. Con la salida de Maduro, el objetivo de Washington es claro: controlar la cadena de suministro para asegurar que el petróleo sirva como motor de reconstrucción y no como fuente de financiamiento para redes paralelas, consolidando una “asociación productiva a largo plazo”.