Líderes comunitarios hispanos en Austin están divididos. Un grupo votó proponer el regreso del nombre “First Street”, mientras los organizadores de la marcha del 28 de marzo deliberan si continuar el evento. La comunidad enfrenta una de sus conversaciones más difíciles en décadas.
El escándalo que sacudió al movimiento latino en todo el país llegó de lleno a Austin. Tras las acusaciones de abuso sexual contra César Chávez reveladas por una investigación del New York Times, líderes comunitarios hispanos de la capital texana se encuentran en medio de un debate doloroso: qué hacer con el legado de un hombre cuyo nombre lleva una de las arterias más importantes de la ciudad, y cuya figura ha sido durante décadas motivo de celebración anual.
El Concilio, coalición de asociaciones de vecinos mexicano-americanos con raíces en el este de Austin, votó el martes por la mañana para presentar ante el Concejo Municipal una resolución que propone regresar el nombre de Cesar Chavez Street a su denominación original: First Street. El cambio original había sido aprobado en 1993, pocos meses después de la muerte de Chávez. “Eso es algo que no toleramos ni aprobamos de nadie, y mucho menos de alguien con tanto perfil público”, dijo Gavino Fernández Jr., organizador de El Concilio, quien aclaró que la propuesta está en sus primeras etapas y que el grupo espera presentarla al concejal José Velásquez para conocer la postura del Concejo.
Sin embargo, no todos en la comunidad están de acuerdo. Alicia Pérez-Hodge, cofundadora de HABLA (Hispanic Advocates Business Leaders of Austin) y directora del Distrito VII de LULAC en Austin, calificó la propuesta de renombrar la calle como “prematura”. “El hombre ni siquiera ha sido juzgado”, señaló. Pérez-Hodge dijo estar recabando más información antes de que el consejo ejecutivo del evento anual votara esa misma noche sobre si continuar, modificar o cancelar la celebración.
La 25ª edición de la Marcha de Justicia y Celebración César Chávez y Dolores Huerta estaba programada para el 28 de marzo en la Biblioteca de la Sucursal Terrazas, con la participación de organizaciones como HABLA, LULAC y PODER. Susana Almanza, fundadora de PODER y ex organizadora del evento, se manifestó a favor de continuar con la celebración, argumentando que su significado va más allá de la figura de Chávez. “No se trata solo de César Chávez. Se trata del trabajo, de los trabajadores del campo, de la vivienda digna”, dijo Almanza, quien también expresó escepticismo ante las acusaciones, sugiriendo que podrían ser un intento político de desacreditar su legado.
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La presencia de Chávez en Austin fue real y sostenida. Desde los años 60 hasta los 80, lideró manifestaciones en el Capitolio de Texas, apoyó huelgas locales como la Huelga Chicana, habló en eventos de la Universidad de Texas y en conferencias de la AFL-CIO, y construyó lazos profundos con la comunidad mexicano-americana del este de Austin. Esa historia es precisamente lo que hace tan difícil esta conversación para muchos residentes.
Austin se une así a una lista creciente de ciudades donde el debate sobre el legado de Chávez está ocurriendo en tiempo real. Marchas fueron canceladas en Tucson y otras ciudades del país. En California, el gobernador Gavin Newsom anunció que evaluará con el legislativo si renombrar el Día de César Chávez, celebrado el 31 de marzo. Funcionarios de múltiples estados dijeron que analizarán cambiar el nombre de escuelas, calles y otros espacios públicos dedicados a él.
Para la comunidad hispana de Austin, que ha construido parte de su identidad cívica alrededor de esta figura durante más de 30 años, las próximas semanas serán una prueba de cómo equilibrar la memoria histórica con la exigencia de justicia.
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