Por: Jackeline Obando
El Moody Center de Austin se transformó en algo que pocos esperaban: una calle de París, o mejor dicho, se transformó en el “Cabaret Seco”, quizá la propuesta escénica más ambiciosa de la carrera de Ricardo Arjona. La fachada del escenario reproducía edificios de arquitectura francesa clásica, con balcones, cornisas y ventanas iluminadas, flanqueado por construcciones de apartamentos que completaban la ilusión de estar parado en una esquina del viejo mundo. Una obra visual tan contundente como la música del cantautor guatemalteco.
Arjona abrió el espectáculo con “Bar”, una clásica, con la que arranca la gira “Lo Que el Seco No Dijo”, en una gira que ha llevado el Cabaret Seco a arenas y estadios de México, Estados Unidos y más allá.
El público de Austin tardó poco en encenderse. Con la tercera canción, “El Problema”, la arena ya era un coro.
Entre canción y canción, Arjona hizo lo que sabe hacer tan bien como componer: hablar. Compartió historias de su infancia en Jocotenango, Guatemala, del trabajo de su padre como panadero, y de los años que pasó como maestro en una aldea remota antes de que la música lo alcanzara. No hay artista latinoamericano que conecte sus letras con su biografía de una manera tan orgánica.
Uno de los momentos más aplaudidos fue la interacción con Blanquita, una fanática austinita captada por las cámaras del show. Arjona le pidió que guardara el celular y simplemente viviera el momento mientras interpretaba “Acompáñame a Estar Solo”. Una escena que resume la filosofía del Cabaret Seco: presencia, no documentación.
El recorrido por sus clásicos fue generoso. “Duele Tanto”, “Te Conozco” y “Señora de las Cuatro Décadas” arrancaron coros masivos. Pero el momento más cinematográfico llegó con “Historias de un Taxi”, cuando un Volkswagen escarabajo amarillo apareció sobre el escenario como si hubiera salido de una de sus propias canciones. Un instante que resume la propuesta visual de esta gira: cada detalle es una extensión de las letras.
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Desde el extremo del escenario, Arjona interpretó “Habana” mientras el público ondeaba banderas cubanas y coreaba el nombre de la isla. Más tarde, durante “Señora de las Cuatro Décadas”, leyó un cartel entre el público y subió a Daniela, una uruguaya, al escenario. El beso que siguió fue correspondido con la euforia de toda la arena.
Cuando todo parecía terminar con “Fuiste Tú”, el público no lo dejó ir. Arjona regresó para “Minutos” y cerró definitivamente con “Mujeres”, dejando al Moody Center con esa sensación particular que solo producen los grandes shows: la de haber estado en el lugar correcto, en el momento exacto.
La gira “Lo Que el Seco No Dijo” sigue siendo, a criterio de quienes la han visto en múltiples ciudades, el espectáculo más elaborado de la carrera de Arjona. Austin puede dar fe de eso.
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