Tony Carter, de 66 años, es el rostro de una crisis que se agrava en la capital de Texas. Tras ser desalojado de su apartamento por no poder pagar la renta pese a tener dos empleos, Carter vivió seis meses en un campamento en el sur de Austin hasta que una operación de limpieza municipal eliminó sus pertenencias, incluyendo documentos de identidad vitales. Su historia refleja la realidad de cientos de personas que, tras el restablecimiento de la prohibición de acampar en 2021, se ven desplazadas de un punto a otro de la ciudad sin una solución habitacional permanente.
La Oficina de Estrategia para Personas sin Hogar (HSO) está avanzando con un plan para establecer seis equipos de limpieza de tiempo completo, compuestos por 42 empleados municipales. Estos grupos se dividirán por zonas (norte, sur y centro) y corredores de transporte. Una de las mayores preocupaciones de los activistas es la inclusión de dos oficiales de policía en cada equipo, lo que temen que aumente las multas y arrestos. Sin embargo, el director de la HSO, David Gray, defiende esta medida por razones de seguridad y para facilitar evaluaciones de salud mental cuando sea necesario por ley.
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La falta de recursos financieros es el principal obstáculo para ofrecer alternativas reales. Tras el fracaso de la Proposición Q en las urnas, que habría generado 35 millones de dólares para vivienda y personas sin hogar, la ciudad admite que no habrá un aumento significativo en el número de camas de refugio antes de que las operaciones de limpieza se intensifiquen. Actualmente, la HSO busca reasignar personal existente para mantener bajos los costos de estas brigadas, mientras intenta maximizar fondos estatales para añadir unas 300 camas en la comunidad Esperanza.
Los defensores de los derechos de las personas sin hogar, como Cate Graziani de Vocal Texas, critican que la ciudad esté priorizando la planificación de redadas en lugar de la creación de viviendas. Argumentan que los refugios están llenos y que simplemente mover a las personas de un puente a otro no resuelve el problema de fondo. Mientras tanto, Gray asegura que se está capacitando al personal para manejar mejor las pertenencias de los desplazados y evitar la pérdida de documentos importantes, con el objetivo de realizar las limpiezas con mayor fidelidad y respeto.
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