La Casa Blanca confirmó este viernes que la delegación estadounidense, encabezada por Steve Witkoff y Jared Kushner, partirá hacia Pakistán para retomar las negociaciones directas con representantes del régimen iraní. Según la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, la decisión responde a una solicitud expresa de Irán para un encuentro presencial, motivada por ciertos “avances” detectados en la postura de Teherán tras el estancamiento de la primera ronda celebrada a principios de abril.
A diferencia del encuentro anterior, el vicepresidente JD Vance no viajará en esta ocasión, aunque se mantiene supervisando el proceso junto al presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio. Por la parte iraní, el canciller Abás Araqchi liderará la comitiva en lo que se considera una fase crítica para detener un conflicto que, desde febrero, ha dejado miles de víctimas en Medio Oriente y ha desestabilizado los mercados energéticos globales por el cierre del estrecho de Ormuz.
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El contexto de este diálogo es de una tensa calma, pues el presidente Trump decretó el pasado martes un alto el fuego indefinido. Esta tregua está condicionada a que Irán presente una propuesta de paz verificable que, según el secretario de Defensa Pete Hegseth, debe incluir necesariamente el abandono del programa nuclear iraní. Hasta el momento, el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos persas se mantiene como el principal punto de fricción en la mesa.
Pakistán continúa desempeñando un papel clave como mediador y anfitrión en Islamabad, coordinando esfuerzos no solo con Washington y Teherán, sino también con Moscú. Aunque la delegación estadounidense viaja con la intención de “escuchar”, el éxito de la misión dependerá de si Irán está dispuesto a ceder en sus ambiciones nucleares y militares a cambio del levantamiento de las sanciones y el cese definitivo de las hostilidades.