El exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), Alexandre Ramagem, fue liberado este miércoles por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), tras un breve periodo de detención en el condado de Orange, Florida. Ramagem, una figura clave del círculo íntimo de Jair Bolsonaro, se encontraba prófugo de la justicia brasileña tras ser condenado por el Tribunal Supremo Federal a 16 años de prisión por su participación en la trama golpista de 2022. La noticia de su liberación fue celebrada por Eduardo Bolsonaro, quien agradeció públicamente al presidente Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, por su intervención en el caso.
A pesar de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva formalizó una solicitud de extradición en diciembre de 2025, el expediente del ICE indica que su arresto inicial en Orlando se debió exclusivamente a irregularidades en su estatus migratorio y no a la orden de captura internacional. Ramagem ingresó a territorio estadounidense tras huir por la frontera terrestre con Guyana, luego de que su pasaporte diplomático fuera anulado y su mandato como diputado retirado. Desde su llegada a Florida, el exjefe de inteligencia ha sostenido que es víctima de una “dictadura judicial” en su país y que cuenta con el respaldo político para permanecer en EE. UU.
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La Fiscalía de Brasil sostiene que, bajo la dirección de Ramagem (2019-2022), la Abin operó una estructura de espionaje clandestino utilizada para vigilar a opositores y socavar la confianza en el sistema electoral. Estos esfuerzos, según la sentencia, fueron pilares fundamentales en el intento de evitar la transición de poder tras las elecciones de 2022. Sin embargo, los aliados de Ramagem en este 2026 buscan consolidar una petición de asilo político, argumentando que las condenas en Brasil carecen de fundamento jurídico y forman parte de una persecución contra los líderes conservadores.
La liberación de Ramagem añade una nueva capa de tensión diplomática entre Brasilia y Washington. Mientras el gobierno brasileño busca cerrar el capítulo judicial del intento de golpe repatriando a los fugitivos, la administración Trump parece inclinarse por ofrecer refugio a los excolaboradores de Bolsonaro bajo la premisa de la defensa de la libertad política. El caso ahora entra en una fase de incertidumbre legal, donde las autoridades estadounidenses deberán decidir si prevalece el tratado de extradición por delitos penales o si se concede el asilo por razones políticas, en un contexto regional marcado por la polarización y los cambios de régimen.
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