Una mujer de Texas pasará los próximos seis años en una prisión federal tras ser sentenciada por enviar biblias “contaminadas” con la droga sintética conocida como K2 a diversos reclusos. Henna Havila Martinez se declaró culpable de los cargos de envío de narcóticos y cannabinoides sintéticos hacia instalaciones correccionales, poniendo fin a una investigación que reveló un ingenioso pero peligroso método de contrabando.
El caso salió a la luz cuando el personal de la Unidad Allred, cerca de Wichita Falls, detectó algo inusual en varios paquetes que contenían biblias con cubiertas de cuero. Al inspeccionar los libros, los guardias notaron que las hojas de papel estaban excesivamente saturadas y se sentían rígidas. Tras realizar pruebas de laboratorio, las páginas dieron positivo para cannabinoides sintéticos, una sustancia altamente peligrosa tanto para los internos como para el personal de seguridad.
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Los investigadores lograron rastrear los envíos hasta una sucursal de Office Depot en Wichita Falls. Gracias a las cámaras de vigilancia de la tienda, las autoridades identificaron a Martinez utilizando las cajas de autoservicio para enviar los paquetes a los prisioneros en este dos mil veintiséis. Durante el registro de su domicilio, la policía incautó casi 5 libras de drogas sintéticas en diversas presentaciones, incluyendo polvo, líquido y hojas de papel listas para ser enviadas.
El Inspector General, Lance Coleman, subrayó que el contrabando de drogas en las prisiones pone en riesgo vidas y compromete la seguridad de las instalaciones estatales. Con esta sentencia, las autoridades envían un mensaje claro sobre las consecuencias de intentar burlar los controles de seguridad penitenciarios. Martinez comenzará su condena de inmediato, mientras las unidades correccionales de Texas refuerzan la vigilancia sobre el material impreso que ingresa a las cárceles.
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