La administración del presidente Donald Trump intensificó sus esfuerzos para contrarrestar las operaciones de interferencia extranjera en el territorio estadounidense, apuntando esta vez hacia redes de activismo acusadas de coordinar esfuerzos con el régimen de Cuba. Las agencias federales de investigación se encuentran examinando si diversas organizaciones sin fines de lucro y colectivos políticos colaboraron directamente con funcionarios cubanos en el diseño de narrativas mediáticas, campañas de recaudación de fondos y movilizaciones tras los cargos por homicidio anunciados recientemente por la justicia de los Estados Unidos contra el exlíder cubano Raúl Castro.
De acuerdo con los reportes institucionales, las autoridades emitieron órdenes de comparecencia y requerimientos legales (subpoenas) dirigidos al comentarista progresista Hasan Piker y a Medea Benjamin, cofundadora de la organización CodePink. Las indagatorias principales giran en torno a viajes realizados recientemente a la isla y a posibles violaciones de las sanciones económicas impuestas y supervisadas por la Office of Foreign Assets Control (OFAC) del Departamento del Tesoro, centrando la atención en determinar si existió algún tipo de remuneración económica o dirección política directa por parte del gobierno de La Habana.
También te puede interesar: Operativo Enjambre acumula más de 70 funcionarios detenidos y 20 sentencias en México
Especialistas legales señalaron que, si bien los ciudadanos estadounidenses gozan de plenos derechos bajo la First Amendment para expresar críticas o afinidades hacia mandatarios extranjeros, el panorama cambia drásticamente cuando existe un flujo de dinero de por medio sin el registro correspondiente ante las leyes de agentes extranjeros. El foco de los fiscales autónomos consistirá en descifrar si funcionarios del Partido Comunista de Cuba impartieron capacitaciones avanzadas a estos grupos con el objetivo explícito de infiltrar el debate político en los Estados Unidos, lo que constituiría una violación grave a las leyes de seguridad nacional.
De manera paralela, la controversia por el manejo de fondos públicos escaló al Congreso, donde legisladores de la Cámara de Representantes, encabezados por el presidente del Comité Judicial, Jim Jordan, cuestionaron el financiamiento otorgado a organizaciones civiles locales. Entre las irregularidades señaladas, destaca el uso de aproximadamente 2.5 millones de dólares en subvenciones de los National Institutes of Health (NIH) destinados a implementar programas educativos diseñados por el Southern Poverty Law Center (SPLC), una entidad que actualmente se encuentra bajo escrutinio formal y cuyas auditorías buscan esclarecer posibles omisiones de supervisión administrativa dentro del Departamento de Justicia.
Visita: http://austinlatinx.com