La Fiscalía y el Departamento de Policía de Austin (APD) presentaron la declaración jurada de arresto (arrest affidavit) que expone la escalofriante numeralia y la logística detrás de la ola de violencia que azotó a la ciudad el pasado fin de semana. De acuerdo con los documentos de la corte, el grupo de tres adolescentes —identificados como Cristian Fajardo Mondragón, de 17 años, y dos menores de 15 y 16 años— fue responsable de perpetrar un total de 21 incidentes criminales en menos de dos días, sembrando el pánico al disparar 105 cartuchos en 12 escenas del crimen distintas y dejando un saldo de cuatro personas heridas.
El informe pericial detalla que el raid comenzó la mañana del sábado 16 de mayo de 2026, cuando uno de los jóvenes ingresó al establecimiento Central Texas Gun Works, ubicado en el bulevar Ben White, y logró sustraer una pistola Glock calibre 9 mm para luego darse a la fuga en un automóvil robado. Durante las siguientes 30 horas, los tres implicados se desplazaron por la ciudad ejecutando tiroteos desde vehículos en movimiento (drive-by shootings). Entre sus objetivos predeterminados y aleatorios se contaron residencias particulares, complejos de apartamentos habitados, una mujer que descansaba en la entrada de su cochera y dos estaciones operativas del Departamento de Bomberos de Austin. Los análisis de balística forense confirmaron posteriormente que la misma arma robada fue accionada en cada uno de los 12 puntos de ataque.
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La captura y el esclarecimiento del caso se lograron gracias a una combinación de descuidos en redes sociales y herramientas tecnológicas de geolocalización. Los detectives lograron identificar a Mondragón a través de una cuenta pública de Instagram, donde el sospechoso posaba presumiendo la pistola negra mientras vestía la misma ropa con la que fue captado por las cámaras de seguridad del estacionamiento de un Motel 6, lugar donde el grupo robó un Hyundai Elantra. Asimismo, especialistas de la agencia con apoyo del FBI realizaron un rastreo de datos de las torres de telefonía celular, posicionando el dispositivo móvil de un segundo sospechoso de manera matemática en múltiples escenas de los tiroteos.
Al verse acorralado por las evidencias, Mondragón confesó a los investigadores que él se encontraba en el asiento trasero del coche durante una balacera cerca de Burton Drive y Oltorf Street que dejó dos heridos, y admitió que iba al volante en un tercer ataque que envió a otra víctima al hospital con lesiones que pusieron en riesgo su vida. El escape de los delincuentes concluyó el domingo 17 de mayo cuando la policía de la localidad de Manor identificó la unidad en la que huían —un Kia Optima blanco reportado como robado—, desatando una persecución que terminó cuando los menores se estrellaron en un terreno baldío cerca de la carretera FM 973 e intentaron correr a pie antes de ser sometidos por las patrullas tácticas. El expediente documenta pérdidas totales y daños severos en cinco vehículos ajenos, cuatro hogares y la infraestructura municipal.
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