La división de San Antonio del FBI reveló este jueves los hallazgos finales sobre el tiroteo masivo ocurrido el pasado 1 de marzo en la popular zona de entretenimiento de la Calle Sexta en Austin. Según el informe, Ndiaga Diagne, de 53 años, actuó por cuenta propia al abrir fuego frente al bar Buford’s Backyard Beer Garden, matando a tres personas e hiriendo a otras 15. Los investigadores descartaron cualquier dirección o radicalización por parte de organizaciones terroristas extranjeras, calificando el evento como un ataque impulsivo derivado de disparadores personales y resentimientos políticos.
La investigación determinó que Diagne, un ciudadano estadounidense nacido en Senegal, estaba profundamente afectado por las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Iran. El informe señala que el atacante sentía una gran admiración por el Ayatolá Ali Khamenei y reaccionó violentamente tras la muerte del líder iraní en los primeros días de la guerra. Al momento del ataque, Diagne vestía una camiseta con la bandera de Irán y una sudadera con la frase “Propiedad de Alá”. A pesar de estas claras inclinaciones ideológicas, el FBI no encontró pruebas de que el sitio específico del ataque fuera seleccionado por alguna razón estratégica más allá de la concurrencia de personas.
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El cronograma detallado por las autoridades muestra la rapidez y letalidad del incidente. A la 1:57 a. m., Diagne comenzó a disparar desde su vehículo; tres minutos después, descendió de su SUV armado con un rifle y continuó el ataque mientras caminaba hacia la esquina de West Avenue y West Sixth Street. La tragedia pudo ser mayor de no ser por la intervención del Austin Police Department, cuyos oficiales llegaron a la escena en solo dos minutos y abatieron al sospechoso a las 2:02 a. m. El FBI revisó más de 150 millones de archivos digitales y 3,000 videos para reconstruir estos cinco minutos críticos.
Aunque el atacante compró legalmente las armas utilizadas y nunca había sido objeto de una investigación previa, el caso ha provocado cambios significativos en la seguridad de la ciudad. Tras el tiroteo, las autoridades de Austin establecieron una segunda zona de seguridad pública en West Sixth Street para reforzar la vigilancia. El FBI enfatizó que, aunque la fase principal de la investigación ha concluido, el análisis de evidencia digital continúa para cerrar cualquier interrogante pendiente sobre la conducta del agresor en los días previos a la masacre.
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