En un giro político sorprendente, el candidato demócrata al Senado de los Estados Unidos, James Talarico, se alineó con el expresidente Donald Trump al respaldar la suspensión temporal del impuesto federal a la gasolina. Talarico ha insistido en esta medida desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero, buscando aliviar el impacto de los altos precios del combustible. Esta coincidencia bipartidista busca presionar a los legisladores para que prioricen el bolsillo de los ciudadanos ante el incremento de costos que ha llevado el galón a promediar los $4 en Texas, según datos de la AAA.
El senador republicano John Cornyn, quien anteriormente había desestimado la propuesta calificándola como una amenaza para el déficit federal, cambió su discurso este lunes tras el respaldo de Trump a la iniciativa. Cornyn manifestó ante periodistas en el Capitol, en Washington D.C., que estaría abierto a una “suspensión temporal” para ayudar a los tejanos a navegar la incertidumbre actual de los precios de la energía. Este cambio de postura ocurre en un momento crítico para el senador, quien se encuentra en medio de una intensa contienda de segunda vuelta en las elecciones primarias contra el actual Attorney General, Ken Paxton.
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Por su parte, Talarico aprovechó el cambio de postura de su rival para señalar lo que considera una inconsistencia política, argumentando que Cornyn solo se preocupa por el déficit cuando el beneficio es para la clase trabajadora y no para las grandes corporaciones. El candidato demócrata propone que la pérdida de ingresos federales —estimada en $21 billion por una pausa de seis meses— sea compensada mediante el cierre de beneficios fiscales para multimillonarios, incluyendo el polémico carried interest loophole y otras estrategias de evasión fiscal que utilizan las élites financieras.
La propuesta de suspender los 18.4 cents per gallon de gasolina y los 24.4 cents de diésel se presenta como una medida de alivio inmediata, aunque su impacto real en el precio final sea porcentualmente bajo. Sin embargo, en el clima político actual de Texas, donde los demócratas buscan ganar un escaño estatal por primera vez desde 1994, la economía se ha vuelto el eje central de la campaña. Con el inicio de la votación anticipada para la segunda vuelta republicana a la vuelta de la esquina, el debate sobre el gas tax holiday se ha convertido en una prueba de fuego para la lealtad partidista y la supervivencia electoral.
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