El caso del intento de asesinato del presidente Trump durante la White House Correspondents’ Dinner dio un giro inusual en los tribunales de Washington. El juez de instrucción Zia M. Faruqui ofreció una disculpa formal a Cole Allen, el principal sospechoso, durante una audiencia de emergencia convocada por la preocupación del magistrado sobre el trato recibido por el detenido. Allen permaneció bajo protocolos de vigilancia suicida en una “safe cell”, una medida que implica confinamiento solitario de 24 horas y monitoreo constante, lo que su defensa calificó como una interferencia para preparar su proceso legal.
Aunque los abogados de Allen intentaron cancelar la audiencia al considerar el asunto como “moot” (sin objeto), dado que el sospechoso ya había sido retirado de la vigilancia suicida, el juez Faruqui decidió proceder para cuestionar los criterios de la prisión. El gobierno defendió las medidas iniciales alegando que Allen había hecho comentarios sugiriendo que no esperaba sobrevivir a su viaje a la capital. Sin embargo, expertos legales como el ex fiscal John P. Fishwick Jr. cuestionaron la actitud del juez, señalando que los magistrados no deberían disculparse por los protocolos de seguridad y salud mental que las autoridades correccionales consideran necesarios.
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Mientras la disputa por el trato al prisionero continúa, la fiscalía liderada por Jeanine Pirro presentó pruebas contundentes que vinculan a Allen con el ataque. Según Pirro, existe video de vigilancia que muestra al sospechoso ocultando una escopeta Mossberg bajo un abrigo largo antes de arremeter contra un puesto de control de la Secret Service. Los fiscales alegan que Allen disparó intencionalmente contra los agentes, hiriendo a uno de ellos con perdigones, con el objetivo claro de llegar hasta el mandatario.
El caso será presentado ante un gran jurado esta semana, donde se espera que se presenten cargos adicionales y más evidencia audiovisual. Paralelamente, la capital se prepara para una versión reprogramada de la cena de gala. Tras el ataque del pasado 25 de abril, el presidente Trump solicitó que el evento se realice nuevamente lo antes posible, por lo que los organizadores trabajan para llevarlo a cabo en los próximos 60 días bajo medidas de seguridad reforzadas.
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