El caso de violencia armada que conmocionó a la comunidad de Wood Village, Oregón, sumó un nuevo capítulo judicial este miércoles 20 de mayo de 2026. Un juez de la corte de familia ordenó que el adolescente de 14 años, señalado como el presunto responsable de haber atacado a balazos a una niña de 13 años en una parada de autobuses, permanezca bajo custodia estricta en un centro de detención tras evaluar la gravedad de las imputaciones y el riesgo que representa para la seguridad pública.
La audiencia se llevó a cabo en las instalaciones del Complejo de Justicia Juvenil del Condado de Multnomah, en el noreste de Portland, contando con la asistencia de los familiares de ambas partes. Debido a las leyes de protección a los derechos de los menores de edad en el estado, las identidades tanto del agresor como de la víctima se han mantenido bajo estricta reserva confidencial. El procesado enfrenta cargos criminales de extrema gravedad que incluyen intento de homicidio, asalto agravado y uso ilícito de un arma de fuego.
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Durante el desarrollo de la sesión, la fiscalía presentó una carta formal redactada por la madre de la víctima, quien no pudo asistir por encontrarse en el hospital cuidando a su hija. En la misiva, la madre rogó al magistrado que negara cualquier posibilidad de libertad condicional, revelando que el proyectil impactó a la menor a escasos centímetros del corazón. Los parientes de la niña confirmaron ante el estrado que la víctima acababa de salir de una nueva intervención quirúrgica reconstructiva esa misma mañana y que deberá permanecer internada al menos una semana más debido a las complicaciones médicas.
“Ella estuvo en el quirófano luchando por su vida y hoy tuvo otra cirugía. Él no merece estar libre en las calles porque es una amenaza directa para toda la comunidad”, testificó la cuñada de la víctima ante el tribunal.
Por su parte, el abogado defensor del acusado argumentó de forma atenuante que su cliente se entregó voluntariamente a las autoridades días después del incidente y que requería consideraciones especiales por supuestas necesidades médicas complejas. De igual manera, el padre del menor intervino para ofrecer disculpas públicas a los afectados, asegurando que él mismo vigilaría que su hijo no saliera a la vía pública y asistiera a la escuela si se le otorgaba el arresto domiciliario.
A pesar de los alegatos de la defensa, el juez determinó que el nivel de peligrosidad y la naturaleza del ataque justifican plenamente la reclusión preventiva. El tribunal fijó la próxima audiencia de seguimiento del caso para el próximo 3 de junio, fecha en la que se analizarán los reportes periciales de balística y la evolución médica de la menor afectada.
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