Este lunes, funcionarios de salud pública de los Estados Unidos ofrecieron sus primeras declaraciones oficiales sobre el brote de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius, que ya ha cobrado tres vidas. El almirante Brian Christine, jefe del Servicio de Salud Pública, enfatizó que el riesgo para la población general sigue siendo extremadamente bajo, ya que la variante “Andes” no se propaga fácilmente y requiere un contacto cercano y prolongado con personas sintomáticas. Se define este contacto como la exposición a fluidos corporales o permanecer a menos de seis pies de una persona infectada por al menos 15 minutos.
Un total de 18 estadounidenses, incluyendo a un ciudadano con doble nacionalidad británica, fueron repatriados y trasladados a instalaciones especializadas. Quince de ellos se encuentran en la unidad de cuarentena federal del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, un espacio diseñado más como un hotel que como un hospital, equipado con gimnasio para hacer la espera más llevadera. Sin embargo, un pasajero que dio positivo pero no presenta síntomas fue ingresado en la unidad de biocontención para observación cercana, mientras que otros dos fueron llevados a la Universidad de Emory en Atlanta como medida de precaución para no saturar la capacidad en Nebraska.
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El periodo de observación para estos pasajeros podría extenderse hasta los 42 días, que es el límite máximo de incubación del virus. Durante este tiempo, los médicos monitorearán la aparición de síntomas similares a los de una gripe severa, como fiebre, dolores musculares, dificultad respiratoria y problemas gastrointestinales. Aunque los pacientes actuales se reportan estables y “de buen humor” a pesar del agotamiento por el viaje, la preocupación persiste tras conocerse que una pasajera francesa repatriada empeoró drásticamente durante su vuelo hacia París.
La investigación internacional se centra ahora en Argentina, punto de partida del buque el pasado 1 de abril, donde se sospecha que una pareja neerlandesa pudo contraer el virus antes de embarcar. Ante la inquietud de la comunidad por el regreso de estos ciudadanos, el Dr. Brendan Jackson, de los CDC, admitió que, aunque se han implementado todas las medidas de seguridad posibles para proteger a la población, “no hay garantías en la vida”. El crucero atracó finalmente en las Islas Canarias, donde el resto de los pasajeros desembarcaron bajo estrictos protocolos de desinfección antes de ser enviados a sus respectivos países.
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