La política de despliegue militar de los Estados Unidos en Europa dio un giro drástico. El presidente Donald Trump anunció formalmente que ordenará el envío de 5,000 soldados a Polonia, una decisión que contradice y revierte de forma directa la orden emitida por el Pentágono la semana pasada, la cual había congelado el traslado de más de 4,000 elementos del Ejército que ya se dirigían hacia el territorio del aliado de la OTAN.
El mandatario estadounidense justificó este repentino cambio de estrategia a través de sus redes sociales, vinculando la decisión directamente con el panorama político de la nación europea tras la victoria electoral del actual presidente polaco.
“Basado en la exitosa elección del ahora presidente de Polonia, Karol Nawrocki, a quien estuve orgulloso de respaldar, y nuestra relación con él, me complace anunciar que Estados Unidos enviará un adicional de 5,000 tropas a Polonia”, escribió Trump en la plataforma Truth Social.
Antes de que se ordenara la cancelación inicial, la brigada “Black Jack”, con base en Fort Hood, Texas (Fort Cavazos), se había estado preparando activamente para una rotación de nueve meses en Polonia, donde actualmente sirven más de 10,000 soldados estadounidenses de forma rotativa. El grupo militar ya había celebrado su ceremonia oficial de despedida el pasado 1 de mayo de 2026, e incluso las primeras células avanzadas de la brigada ya habían aterrizado en Europa occidental mientras los cargamentos de equipo pesado se encontraban en pleno tránsito marítimo.
También te puede interesar: Venezuela aplaza de nuevo la reforma salarial: el aumento a 240 dólares irá en bonos, no en salario
La marcha atrás de la semana pasada —reportada inicialmente por el diario Army Times— generó una profunda confusión y desconcierto entre los altos mandos de la Alianza Atlántica. Durante una cumbre de ministros de la OTAN celebrada este viernes, la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, calificó públicamente la situación como “confusa y difícil de navegar”. En respuesta, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, intentó minimizar las fricciones diplomáticas declarando que el Pentágono se ve obligado a reexaminar constantemente la distribución de sus fuerzas para cumplir con sus compromisos globales. Actualmente, cerca de 80,000 soldados estadounidenses permanecen estacionados en Europa, bajo regulaciones del Congreso que prohíben reducir la presencia por debajo de los 76,000 efectivos sin previa consulta aliada.