Un prolongado y tenso enfrentamiento con toma de rehenes en la localidad de Bakersfield, California, culminó la madrugada de este miércoles cuando agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) abatieron a tiros al sospechoso. El individuo, identificado legalmente como Anthony Scott Searle-Sharris, de 41 años de edad, mantuvo privados de la libertad a 10 empleados administrativos durante más de 15 horas en la segunda planta de un complejo inmobiliario que alberga una sucursal de Chase Bank y las oficinas del Superintendente de Escuelas del Condado de Kern.
El incidente comenzó la tarde del martes, alrededor de las 12:59 p. m., cuando las corporaciones policiacas locales recibieron los primeros reportes de alarma. Al arribar a la escena, los oficiales constataron que el agresor —quien arrastraba antecedentes penales por crímenes violentos con armas y una condena por abuso sexual infantil que lo obligaba a figurar en el registro público de agresores— se había atrincherado alegando poseer artefactos explosivos adheridos a su cuerpo. De manera alarmante, los mandos policiales confirmaron visualmente que Searle-Sharris también había colocado supuestos explosivos y amarrado a la mitad de las víctimas para presionar a los negociadores de crisis.
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De acuerdo con los informes provistos por Sid Patel, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Sacramento, el captor canalizó sus demandas en exigencias de corte judicial, manifestando frustración por una condena previa que consideraba errónea y exigiendo acceso inmediato a sus expedientes de la corte. Durante la tarde y noche, las células de negociación lograron el rescate de dos empleados tras intercambiar víveres, agua y documentos legales con el sospechoso; sin embargo, las conversaciones se estancaron por completo tras la negativa del delincuente de liberar al resto de los civiles, lo que obligó al FBI a asumir el control total de la operación táctica a las 9:02 p. m.
La urgencia por irrumpir en el inmueble se incrementó debido a las complicaciones médicas de un rehén diabético cuyo teléfono móvil se había apagado, impidiendo el monitoreo de sus niveles de salud. Ante el riesgo inminente de una fatalidad, el equipo de élite de Rescate de Rehenes (Hostage Rescue Team) del FBI, apoyado por escuadrones SWAT de Los Ángeles y San Francisco, ejecutó un asalto táctico a las 4:20 a. m., abatiendo al sospechoso en el lugar. Las autoridades confirmaron que la totalidad de los rehenes restantes fueron rescatados sanos y salvos, mientras que los escuadrones antibombas procesan los supuestos explosivos para determinar si eran funcionales.
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