La Dirección de Protección de Cuencas de la Ciudad de Austin (Austin Watershed Protection) emitió una alerta sanitaria preventiva tras detectar el resurgimiento de densas capas de algas azul-verdes —científicamente conocidas como cianobacterias— flotando en las superficies de Lady Bird Lake y Lake Austin. Las autoridades locales confirmaron este martes 9 de junio de 2026 que los florecimientos más severos se concentran en las inmediaciones de Red Bud Isle (un concurrido parque canino) y en el embarcadero de Walsh Boat Landing. El organismo advirtió que el contacto directo con estas formaciones vegetales representa un peligro biológico crítico para los seres humanos y, de forma muy particular, para las mascotas.
El problema de las toxinas de origen algal cobró relevancia en la capital de Texas desde el verano de 2019, cuando una proliferación masiva de estas bacterias provocó la muerte súbita de varios perros que ingirieron agua contaminada en Lady Bird Lake, registrándose otro deceso fatal en 2021. Las cianobacterias producen potentes neurotoxinas que atacan el sistema nervioso de los animales en cuestión de minutos tras ser ingeridas, usualmente cuando los perros nadan entre las algas o lamen su pelaje húmedo. Las acumulaciones de este año se presentan en forma de masas o “bloques” flotantes de tonalidad oscura y consistencia viscosa, que con frecuencia se mezclan con la vegetación acuática regular de los lagos y arroyos de la zona urbana.
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Para combatir el fenómeno, el municipio implementó durante los últimos cinco años un programa piloto de mitigación ecológica con una inversión de 1.5 millones de dólares. Este proyecto consistió en rociar periódicamente las masas de agua con arcilla modificada con lantano, un compuesto químico diseñado para absorber el fósforo del sedimento y privar así a las algas de su principal nutriente. No obstante, el doctor Brent Bellinger, supervisor del programa de conservación de la ciudad, informó que este verano no se realizarán aplicaciones del producto. El funcionario explicó que 2026 funcionará como un “año de control” sin tratamiento, con el objetivo de recopilar un conjunto de datos completo que permita evaluar la velocidad con la que se restablecen las condiciones naturales del ecosistema y determinar si es viable seguir destinando fondos públicos a esta estrategia.
Ante la suspensión de las aspersiones químicas y la previsión de que las altas temperaturas veraniegas aceleren el crecimiento de los bancos de algas, los inspectores ambientales recolectaron muestras de agua en seis puntos de monitoreo estratégico para realizar pruebas de toxicidad en laboratorios. En tanto se obtienen los resultados químicos y se formula una recomendación definitiva para el próximo año, las autoridades instaron a los ciudadanos de Austin a extremar precauciones: evitar bañarse en zonas con agua estancada o turbia, impedir que las mascotas se acerquen a los cúmulos flotantes y enjuagar minuciosamente con agua limpia a cualquier animal que haya tenido contacto con los embalses antes de permitir que se lama el pelaje.
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