El reciente acuerdo preliminar para extender el cese al fuego con Irán —abriendo el camino hacia el fin permanente de las hostilidades— ha permitido que los buques cisterna comiencen a transitar nuevamente por el Estrecho de Ormuz. Si bien esta distensión geopolítica dará un impulso a la baja de los precios de la gasolina, diversos economistas y analistas de la industria advierten que la producción petrolera y las redes de exportación de Oriente Medio no recuperarán su normalidad de forma inmediata.
El presidente Donald Trump celebró el avance en redes sociales anunciando que los navíos ya se mueven por el estrecho, el cual se proyecta esté completamente abierto este viernes. Por su parte, el vicepresidente JD Vance detalló en entrevista con CNBC que las negociaciones técnicas buscan garantizar que la vía marítima permanezca libre de peajes a largo plazo, además de asegurar el compromiso de que Irán no desarrollará armas nucleares. El cierre de esta vía marítima generó un severo cuello de botella global: en condiciones normales, por allí circulan entre 18 y 20 millones de barriles de crudo diarios. Aunque la mayor parte de ese flujo se destina a Asia, el mercado estadounidense no quedó aislado; el economista energético Ed Hirs, de la Universidad de Houston, explicó que desde que EE. UU. levantó la prohibición de exportar crudo en 2015, los precios domésticos están totalmente ligados a la oferta y demanda internacional, ya que los productores locales prefieren vender su crudo ligero al extranjero si los mercados asiáticos ofrecen mejores ofertas.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), referente del mercado estadounidense, cotizó este lunes por la tarde en torno a los $81 dólares por barril. Aunque la cifra representa un descenso respecto al pico de $110 dólares alcanzado a inicios de abril, todavía se mantiene unos $13 o $14 dólares por encima de los niveles registrados antes de que estallara el conflicto a finales de febrero. Paralelamente, la organización AAA reportó el promedio nacional de la gasolina en $4.07 dólares por galón. A pesar de que el costo ha venido cayendo consecutivamente desde el 22 de mayo, la agencia advirtió que reconstruir los inventarios de combustible tomará meses, y Hirs estima que no se verán precios similares a los de la preguera (cuando el promedio nacional rondaba los $2.98 dólares) en más de un año.
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El camino hacia la estabilización económica se enfrenta a múltiples obstáculos técnicos e industriales. Hirs calcula que tomará cerca de ocho meses normalizar la distribución, debido a que limpiar las minas navales iraníes del estrecho llevará tiempo, y varios productores del Golfo Pérsico (como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos) deberán reactivar pozos que fueron cerrados temporalmente. Además, el sector de gas natural licuado de Qatar ha estado fuera de servicio, obligando a algunos países a consumir diésel, y aún no se determina la magnitud de los daños en la infraestructura petrolera de la región. Todo esto, sumado a la necesidad de reponer las reservas comerciales y estratégicas de crudo que fueron agotadas durante la crisis, mantendrá los precios bajo presión.
Finalmente, el analista principal de Bankrate, Ted Rossman, señaló que la inflación general —que superó el 4% en mayo frente al 2.4% previo a la guerra— tardará meses en bajar del 3%. Rossman advirtió que, a diferencia de las gasolineras, sectores que comercializan bienes físicos (como ropa, electrónicos o alimentos) o servicios como las aerolíneas, no suelen reflejar el alivio de precios de forma inmediata en los consumidores, utilizando los problemas de la cadena de suministro o los aranceles como un argumento para mantener tarifas elevadas.
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