El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y el Departamento de Protección Ambiental de la ciudad (DEP) iniciaron una investigación conjunta tras detectar a varios grupos de personas ingresando de forma clandestina al sistema de alcantarillado durante las noches. Las alarmas de las agencias de seguridad se encendieron luego de que las cámaras de vigilancia urbana registraran al menos tres incidentes independientes en los que diversas cuadrillas de individuos abrieron tapas de registro en plena vía pública para descender a los túneles subterráneos en los condados de Brooklyn y Queens.
Uno de los metrajes más alarmantes fue captado la madrugada del pasado viernes en el vecindario de Williamsburg, Brooklyn, donde se observa a cerca de siete personas salir de una alcantarilla en medio de una intersección vial mientras el tráfico continuaba activo. Los individuos portaban lámparas de cabeza, palas y herramientas de excavación; incluso, los registros visuales muestran que uno de los sujetos estuvo a punto de ser arrollado por un vehículo en movimiento al momento de salir a la superficie. Otro incidente similar fue captado a las 2:00 a. m. en la zona de Gravesend, donde un grupo permaneció oculto bajo tierra por un lapso estimado de tres horas antes de emerger para cambiarse de ropa junto a vehículos estacionados.
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Asimismo, el pasado 5 de mayo en una vialidad de Queens, las cámaras captaron a tres personas equipadas con botas impermeables de caña alta (hip waders) y equipo de protección industrial mientras levantaban una pesada tapa de registro. El último miembro en descender jaló la estructura de metal para cerrarla por completo desde el interior del drenaje, obligando a los automovilistas que se aproximaban a detener su marcha. Ante estos hechos, los inspectores técnicos del DEP realizaron un análisis de la infraestructura en los puntos de Brooklyn y confirmaron que las instalaciones no sufrieron daños estructurales ni alteraciones operativas, mientras que el ducto de Queens sigue bajo evaluación.
El portavoz del Departamento de Protección Ambiental, Rob Wolejsza, emitió una enérgica advertencia pública señalando que invadir el subsuelo es un acto ilegal y “extremadamente peligroso” debido a la presencia de gases nocivos, riesgos de inundación repentina y superficies inestables. Por su parte, el NYPD descartó de momento que estos ingresos representen una amenaza a la seguridad nacional o un peligro para el orden público. Fuentes internas de la investigación revelaron al diario New York Post que los indicios apuntan a que se trata de recolectores urbanos (scavengers) que buscan metales, monedas, joyas o carteras perdidas en los flujos de desecho, una práctica de búsqueda de objetos de valor que es habitual en los sistemas subterráneos de otros países.
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