Fuertes enfrentamientos en las afueras del centro de detención migratoria Delaney Hall, ubicado en Newark, Nueva Jersey, derivaron en múltiples arrestos durante el fin de semana tras escalar la tensión por las condiciones internas del recinto. El Departamento de Policía de Newark y la Policía Estatal de Nueva Jersey intervinieron de forma masiva el domingo por la noche, ejecutando al menos 20 detenciones de manifestantes que desafiaron el toque de queda impuesto por la alcaldía para contener los disturbios periféricos.
Las movilizaciones comenzaron hace más de una semana, impulsadas por reportes de que varios de los internos iniciaron huelgas de hambre y brazos caídos laborales en protesta por el hacinamiento, las condiciones de salubridad y la suspensión temporal de las visitas de familiares y abogados. La Policía Estatal asumió el control de la seguridad perimetral exterior de las instalaciones —previamente resguardadas por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE)— en un intento por mitigar las hostilidades.
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La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, afirmó que las agencias de inteligencia han detectado que agrupaciones ajenas a la entidad han capitalizado el descontento para radicalizar las protestas. “Sabemos que personas de fuera del estado han estado interfiriendo en las protestas y escalándolas. Cinco de las seis personas arrestadas la noche del viernes por la policía estatal provenían de fuera de Nueva Jersey, y algunos grupos extremistas nacionales se han involucrado”, puntualizó la mandataria.
El conflicto alcanzó notoriedad federal luego de que el senador demócrata por Nueva Jersey, Andy Kim, se sumara a las filas de los manifestantes la semana pasada y resultara afectado por el uso de gas pimienta (pepper spray) durante un repliegue policial. Kim instó a mantener el foco de la discusión pública estrictamente sobre los derechos humanos de los internos y las garantías de acceso legal, rechazando que la agenda se desvíe hacia confrontaciones callejeras.
Por su parte, la administración federal ha desestimado las motivaciones de la disidencia. Durante una reunión de gabinete, el presidente Donald Trump calificó a los manifestantes en los exteriores de “falsos” y “pagados”. En sintonía, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, aseguró que el gobierno garantiza tres comidas diarias bajo normas sanitarias estrictas dentro de Delaney Hall, minimizando la huelga al señalar que solo se trata de un puñado de individuos inconformes con el menú institucional. El DHS emitió una advertencia formal asegurando que todos los detenidos se encuentran de forma ilegal en el país y que los involucrados en disturbios exteriores enfrentarán el peso completo de la ley penal por desacato y alteración del orden público.
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