La Fiscalía de Florida ha dado un paso firme en el proceso penal contra el legendario golfista Tiger Woods al presentar una notificación formal de su intención de emitir un citatorio judicial (subpoena) para confiscar sus registros clínicos. Las autoridades ministeriales centran sus esfuerzos en obtener de manera obligatoria toda la documentación generada durante el internamiento de Woods en el Cleveland Clinic Martin South Hospital, lugar al que fue trasladado tras sufrir un aparatoso accidente vial el pasado 27 de marzo en el condado de Martin. Con este movimiento legal, el Ministerio Público busca incorporar a la carpeta de investigación los análisis químicos de sangre, tamizajes de sustancias psicotrópicas y cualquier declaración que el deportista haya hecho al personal de salud sobre el consumo de estupefacientes.
El equipo legal de la estrella del golf cuenta con un plazo máximo de 10 días para presentar formalmente objeciones basadas en el derecho constitucional a la privacidad del paciente, una estrategia que ya emplearon con relativo éxito en abril para bloquear las recetas de medicamentos de Woods. No obstante, si el tribunal no encuentra un sustento legal válido para este blindaje defensivo, emitirá la orden de recolección de archivos el próximo 30 de junio. Los fiscales argumentan que estos documentos son vitales para esclarecer el estado real de capacidad física y mental del imputado al momento de perder el control de su vehículo, puesto que el implicado se ha declarado inocente de todos los cargos delictivos que enfrenta.
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La arremetida de las autoridades se produce dos meses después de que se hicieran públicas más de ocho horas de grabaciones tomadas por las cámaras corporales (bodycam) de los oficiales de seguridad. Los informes policiales indican que Woods cruzó de manera indebida la línea doble continua para rebasar a un camión de carga, terminando por impactar el remolque del mismo y provocando que su camioneta SUV volcara sobre su costado izquierdo. En los videos del percance en South Beach Road, el golfista afirmó de forma insistente a los patrulleros que se distrajo al mirar la pantalla de su teléfono celular y manipular el radio de la cabina justo antes del choque, exclamando: “Miré hacia abajo a mi teléfono y de repente… ¡BOOM!”.
A pesar de que las pruebas respiratorias de alcohol arrojaron un definitivo 0.0% de presencia etílica en su sistema, los agentes del orden anotaron severos signos de alteración psicomotriz en la escena, detallando que Woods presentaba movimientos extremadamente letárgicos, pupilas dilatadas y ojos inyectados de sangre. Tras una revisión preventiva, las autoridades confiscaron de sus bolsillos dos píldoras de “Norco”, un potente fármaco compuesto por hidrocodona que el golfista admitió tomar de forma prescrita para mitigar dolores crónicos derivados de sus siete cirugías de espalda y más de 20 intervenciones en las piernas. Debido a que Woods se negó a proporcionar una muestra de orina complementaria en la delegación, la fiscalía le fincó cargos menores de conducción bajo los efectos de sustancias con daños materiales y desacato al examen legal, aunque recientemente se le autorizó salir de los Estados Unidos de forma temporal para ingresar a una clínica de rehabilitación residencial en el extranjero.
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