La magnitud de la tragedia provocada por los dos terremotos consecutivos del pasado miércoles en el norte de Venezuela se tornó aún más alarmante este domingo. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó en una alocución oficial que la cifra de fallecidos ascendió drásticamente a 1,450 personas, consolidando este evento como el desastre natural más mortífero y destructivo en la historia moderna del país. El balance institucional sumó además 3,150 heridos, 12,721 familias damnificadas y la afectación o colapso de 774 edificios, de los cuales 189 sufrieron pérdidas totales y 585 daños parciales significativos.
Los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 tuvieron su epicentro en el estado de Yaracuy, pero concentraron su peor impacto en la región costera de La Guaira. Debido al desbordamiento de las capacidades sanitarias locales, más de 500 personas heridas de gravedad tuvieron que ser trasladadas de urgencia hacia la red hospitalaria de Caracas. Datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmaron que este doblete sísmico fue el movimiento telúrico de mayor potencia registrado en suelo venezolano en los últimos 126 años, superando con creces la letalidad de eventos históricos como el terremoto de Cumaná de 1929 o el de Caracas en 1967.
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A nivel económico, una evaluación de daños físicos directos realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó el impacto inicial de la catástrofe en 6,700 millones de dólares, monto que equivale aproximadamente al 6% del producto interno bruto (PIB) de las entidades afectadas. El organismo multilateral detalló que unos 2.1 millones de habitantes sufrieron las sacudidas con la intensidad más crítica de la escala. Las agencias internacionales advierten que la fragilidad de los servicios públicos, arrastrada por la prolongada crisis económica del país, debilita severamente la respuesta institucional ante un coste total de reconstrucción que podría triplicar las estimaciones base.
Mientras se agota el tiempo límite para hallar supervivientes en La Guaira, contingentes de rescate de más de 20 naciones —incluidas brigadas de Chile y Estados Unidos— continúan las operaciones de remoción de losas, aunque expertos advierten que las posibilidades de vida disminuyen en los complejos habitacionales destruidos. En paralelo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sostuvo reuniones con los equipos de auxilio internacional en la zona de desastre para coordinar la logística. Al mismo tiempo, el parlamento habilitó plataformas digitales y líneas de contención psicológica para atender a los ciudadanos que buscan desesperadamente registrar o localizar a sus familiares desaparecidos.
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