El conflicto entre Estados Unidos e Irán sufrió una peligrosa escalada en la madrugada del miércoles, luego de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ejecutara una ofensiva coordinada con misiles y drones contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania. Esta acción militar responde directamente a los bombardeos que Washington perpetró horas antes en territorio iraní. La tensión en la región alcanzó un punto crítico tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense cerca del estratégico estrecho de Ormuz, un incidente que detonó la inmediata represalia de la Casa Blanca.
Por su parte, el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) calificó sus incursiones aéreas como una respuesta proporcional a la agresión iraní. Las fuerzas norteamericanas centraron sus ataques en sistemas de radar y de defensa aérea en localidades del sur de Irán como Jask, Sirik y la isla de Qeshm, destruyendo además infraestructura civil como tanques de almacenamiento de agua. El presidente Donald Trump justificó la intervención argumentando la necesidad de proteger sus activos militares, confirmando que la tripulación de la aeronave derribada se encuentra a salvo.
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La Guardia Revolucionaria detalló que uno de sus principales objetivos fue la Quinta Flota de Estados Unidos establecida en Baréin, la cual fue atacada por sus unidades navales mediante el despliegue de drones. Asimismo, el régimen iraní aseguró haber destruido cuatro objetivos de alta prioridad en la base aérea de Azraq, en Jordania, incluyendo hangares de cazas F-35 y un centro de mando. En paralelo, las Fuerzas Armadas de Kuwait activaron de emergencia sus sistemas de defensa aérea para interceptar y neutralizar objetos hostiles que violaron su espacio soberano durante el intercambio de fuego.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, lanzó una severa advertencia a través de sus redes sociales exigiendo a las tropas estadounidenses que abandonen la región si desean garantizar su seguridad. Este nuevo brote de violencia pulveriza una frágil tregua de dos meses que ya se encontraba debilitada por recientes enfrentamientos entre Irán e Israel. La prolongación de las hostilidades sigue sacudiendo la economía global, provocando un alza constante en los precios de la energía y encareciendo los productos básicos a nivel mundial.
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