En un giro a la estrategia de estabilización energética global, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este martes que su administración evalúa reimponer de forma inminente las sanciones al petróleo ruso. El anuncio fue realizado ante los medios de comunicación en el marco de la Cumbre de Líderes del G7 que se celebra en Francia, abriendo la puerta a una nueva etapa de presión económica sobre el Kremlin tras meses de una polémica tregua comercial en el sector de los hidrocarburos.
“Quitamos las sanciones porque, obviamente, no estábamos buscando impedir el flujo de petróleo”, argumentó Trump ante los reporteros apostados en el foro internacional, añadiendo de forma contundente: “Pero pronto estaremos en una posición para volver a hacerlo”. La Casa Blanca había suspendido previamente los castigos financieros sobre el crudo de Moscú como una medida de emergencia para mitigar la histórica escalada en las tarifas de los combustibles de consumo interno, las cuales se habían disparado en la Unión Americana a raíz del estrangulamiento de los suministros globales provocado por la guerra naval con Irán en el Estrecho de Ormuz.
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Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron inmediatamente después de que los jefes de Estado de las principales economías del mundo sostuvieran una reunión de alto nivel con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para abordar el desarrollo de la guerra ruso-ucraniana, un conflicto armado que ya se ha prolongado por cinco años. De acuerdo con informes del portal de noticias Politico, diversos líderes de la Unión Europea habían manifestado su profunda preocupación por la aparente laxitud y la falta de presión diplomática y económica que la gestión de Trump venía mostrando hacia el gobierno de Vladímir Putin en los últimos meses.
Mientras la delegación estadounidense analiza los tiempos logísticos para reactivar sus bloqueos comerciales, otros miembros del G7 ya han tomado la delantera en la ofensiva financiera. El Reino Unido implementó severas sanciones energéticas contra Rusia a principios de esta semana, mientras que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció un agresivo paquete de restricciones aduaneras coordinadas por su gobierno. El gabinete canadiense precisó a través de un comunicado oficial que sus nuevas medidas punitivas congelarán las operaciones de un total de 162 individuos, entidades corporativas y buques de carga, identificados todos como activos logísticos esenciales para el financiamiento de la maquinaria de guerra rusa.
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