Ante la proximidad del primer aniversario de las trágicas inundaciones que azotaron la región de Hill Country, diversas organizaciones civiles y brigadas de rescate rememoran las complejas labores de auxilio desplegadas tras el desborde del río Guadalupe durante las festividades del Cuatro de Julio del año anterior. La catástrofe climatológica, que dejó severas pérdidas materiales y humanas en localidades como Kerrville, movilizó en su momento a cientos de ciudadanos de todo el país, muchos de los cuales continúan brindando apoyo logístico y emocional a las familias que aún se encuentran en proceso de reconstrucción.
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Kylie Nidever y Andrew Rauch forman parte del contingente de voluntarios cuyas experiencias quedaron marcadas por la magnitud del desastre, aunque operaron en distintas áreas de la emergencia. Rauch, manejador certificado de unidades caninas de la organización Texas Search and Rescue (TEXSAR), recordó el impacto inicial al llegar a las zonas afectadas, describiendo cómo la fuerza de las corrientes fluviales evidenció de inmediato la complejidad de las tareas de localización y rescate que debían afrontar en el terreno, una situación de gravedad extrema que espera no vuelva a repetirse en la región.
Por su parte, Nidever enfocó sus esfuerzos en la etapa posterior a la inundación, coordinando brigadas dedicadas a recuperar, clasificar y devolver pertenencias y objetos de valor perdidos a las familias damnificadas. De acuerdo con su testimonio, el estado de conmoción inicial impidió que muchos residentes asimilaran de forma inmediata la pérdida total de sus patrimonios. Ambos voluntarios coincidieron en la importancia de mantener la solidaridad comunitaria activa y exhortaron a la población a tener presentes a las víctimas y a las familias que siguen reconstruyendo sus hogares de cara a este fin de semana festivo.
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