Un tribunal del condado de Kern, California, dictó una sentencia de 75 años a cadena perpetua, sumando 10 años adicionales de prisión, en contra de Eduardo Gutiérrez por la agresión física brutal que causó la muerte de su hijo recién nacido de apenas tres semanas de vida. El fallo judicial se desglosa tras un veredicto emitido por un jurado penal el pasado 29 de enero de 2026, el cual declaró al procesado culpable de los delitos de homicidio en segundo grado, agresión contra un menor de ocho años con resultado de muerte y abuso infantil con agravante de felonía.
El expediente de la Fiscalía del Distrito detalla que el crimen se originó el 24 de noviembre de 2024 en un domicilio de la cuadra 1000 de la calle Washington, en la ciudad de Bakersfield. De acuerdo con las pruebas periciales, Gutiérrez golpeó al infante, identificado como Valentín Gutiérrez, de una manera tan severa que la madre lo encontró en estado de inconsciencia dentro de su cuna. El menor presentaba hematomas profundos en el rostro, las extremidades y hundimiento en la fontanela (soft spot). Debido a la gravedad de un cuadro clínico que incluía dos fracturas craneales, múltiples hemorragias cerebrales y una laceración en el hígado, el bebé tuvo que ser trasladado de urgencia vía aérea al Hospital Infantil del Valle en Madera, donde falleció el 2 de diciembre de 2024 tras permanecer ocho días bajo soporte vital.
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Durante el desahogo del juicio oral, Gutiérrez intentó evadir la acción de la justicia mediante declaraciones falsas sobre la cronología de los hechos, pretendiendo incriminar y fincar la responsabilidad jurídica a la madre de la víctima. No obstante, la representación social desestimó la coartada defensiva gracias a la presentación de registros fotográficos tomados por la madre inmediatamente antes de dejar al menor bajo el cuidado exclusivo del sentenciado, demostrando que el lactante se encontraba en perfectas condiciones de salud.
La audiencia de lectura de sentencia, celebrada este martes 7 de julio, estuvo marcada por momentos de tensión e indignación. Leslie Carrillo, madre del menor fallecido, rindió una declaración de impacto portando una caja conmemorativa provista por el hospital que resguardaba un peluche con la grabación de los latidos del corazón de Valentín y una réplica en colgante de su mano. Por su parte, el procesado mostró una conducta hostil hacia las cámaras de la prensa, profiriendo insultos y realizando señas obscenas. Al argumentar la severidad de la pena corporal aplicable, el juez presidente de la causa enfatizó la total ausencia de remordimiento del imputado, quien incluso sonrió de forma burlona durante el testimonio de la madre, validando que el aislamiento penal definitivo se justifica plenamente para salvaguardar la seguridad de la sociedad.
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