El gobierno de El Salvador consolidó su apoyo humanitario hacia Venezuela con el arribo de un nuevo cargamento de cinco toneladas de asistencia, compuesto por medicamentos, alimentos no perecederos y suministros esenciales de higiene y saneamiento. Con este envío, el país centroamericano acumula un aproximado de 30 toneladas de fármacos e insumos médicos distribuidos de forma estratégica en cinco centros hospitalarios del estado La Guaira, la región turística contigua a Caracas que sufrió los mayores daños estructurales por el doble terremoto del pasado 24 de junio.
Durante una intervención en el espacio informativo Frente a Frente, el director general de Protección Civil de El Salvador, Luis Alonso Amaya, pormenorizó la estructura del despliegue, el cual se rige bajo estrictos protocolos internacionales y consta de cuatro fases operativas: activación, movilización, operaciones en el terreno y desmovilización. Amaya subrayó que el contingente salvadoreño fue uno de los primeros equipos internacionales en posicionarse en la zona de desastre a menos de 24 horas del sismo principal, lo que facilitó el marcaje temprano de las estructuras colapsadas y la guía de los cuerpos de voluntarios locales.
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La catástrofe en territorio venezolano registra una devastación masiva, con reportes oficiales que superan las 3,300 muertes confirmadas y proyecciones de hasta 31,000 personas desaparecidas. El impacto sísmico redujo a escombros cerca de 200 edificios, destruyó más de 15,900 viviendas y provocó severas afectaciones en 38 hospitales y 433 centros educativos en el sector de La Guaira. Ante este escenario de colapso sanitario, la delegación de El Salvador mantiene un contingente de 300 rescatistas divididos en relevos; recientemente, 120 de ellos regresaron a San Salvador tras concluir su ciclo de operaciones en condiciones seguras y sin registrar bajas.
Actualmente, las brigadas salvadoreñas de la Unidad Humanitaria de Rescate (USAR) ejecutan la cuarta fase de su plan, concentrando sus esfuerzos en puntos críticos como el edificio residencial Club Caribe en Caraballeda. Las labores diarias se organizan mediante sesiones informativas técnico-médicas para focalizar búsquedas ante el más mínimo indicio de vida bajo las losas. Los rescatistas operan en conjunto con especialistas en trauma, intensivistas y cardiólogos para estabilizar a las víctimas recuperadas de los escombros y asegurar su supervivencia inmediata dentro del debilitado sistema de salud local.
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