El panorama de los combustibles en los Estados Unidos se colocó nuevamente en el centro del debate político tras las recientes exigencias del presidente Donald Trump dirigidas a las empresas minoristas de hidrocarburos. A través de una publicación en su plataforma Truth Social, el mandatario instó a los distribuidores a recortar los precios en las estaciones de servicio de manera “inmediata”, bajo el argumento de que la tendencia a la baja en los costos internacionales del petróleo crudo debe verse reflejada con la misma velocidad en el bolsillo de los consumidores. En su mensaje, el jefe de Estado sugirió que el objetivo idóneo para la tarifa de venta al público debería situarse en los $2.50 dólares por galón.
De acuerdo con los indicadores estadísticos provistos por la American Automobile Association (AAA), el precio promedio nacional para un galón de gasolina regular se sitúa actualmente en los $3.84 dólares, lo que representa un descenso de 8 centavos en comparación con los $3.92 dólares registrados durante la semana previa. Por su parte, el estado de Texas mantiene su posición tradicional con tarifas inferiores a la media del país; el promedio estatal se ubicó en $3.29 dólares por galón, reflejando una reducción de 9 centavos frente a los $3.38 dólares reportados el periodo anterior, una cifra que aún permanece lejos de la meta presidencial.
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Esta presión política para abaratar los combustibles coincide temporalmente con el arribo de un comité de negociadores estadounidenses a Doha, Qatar, con el propósito de entablar conversaciones mediadas sobre la crisis diplomática con Irán, a pesar de que Washington y Teherán han emitido declaraciones contradictorias sobre la existencia de un diálogo directo. El esfuerzo de la diplomacia internacional se produce inmediatamente después de una serie de intercambios de misiles ocurridos el pasado fin de semana entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y unidades iraníes, lo que ha sembrado severas dudas sobre la viabilidad de una resolución pacífica a corto plazo.
Mientras el presidente Trump vinculó las reuniones en el extranjero con sus objetivos de seguridad y la desnuclearización definitiva de Irán, los funcionarios de la nación del Medio Oriente sostienen que la presencia de su delegación en Qatar obedece a asuntos ajenos a la comitiva estadounidense. Los mercados globales de energía e inversores de Wall Street vigilan de cerca el desarrollo de estos acontecimientos en Doha, toda vez que cualquier avance hacia la distensión regional podría estabilizar permanentemente el costo del barril de petróleo crudo, mientras que una reactivación de las hostilidades militares empujaría los precios de la gasolina al alza de forma abrupta.
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