El sector manufacturero venezolano atravesó una marcada desaceleración durante el segundo trimestre del año 2026 al registrar un crecimiento interanual de apenas 6,5%, cifra considerablemente inferior al 9,9% alcanzado en el primer trimestre y al 9,5% computado en el mismo período de 2025. De acuerdo con la más reciente encuesta divulgada por la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), las empresas operaron en medio de severos condicionantes estructurales, destacando la pérdida de casi la mitad de la jornada laboral a causa de las constantes interrupciones en el servicio eléctrico nacional.
El sondeo gremial precisó que de las 488 horas laborales correspondientes al trimestre, las industrias acumularon un promedio de 214 horas sin fluido eléctrico, lo que representa un incremento del 68% en la afectación en comparación con el trimestre previo. Durante este lapso se contabilizaron cerca de 57 cortes no programados —alrededor de cinco semanales—, siendo el estado Zulia la entidad más azotada con 333 horas a oscuras, seguida por la región andina con 295 horas y el centrooccidente con 263 horas, mientras que Caracas sumó 82 horas de racionamiento. Esta situación coincide con las medidas impuestas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, cuyo plan de contingencia ha derivado en cortes prolongados en diversas regiones del país.
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Además de las fallas en los servicios públicos, los industriales identificaron como principales obstáculos de gestión la carga de tributos fiscales y parafiscales, la inflación, la devaluación monetaria, el acceso restringido a divisas y la persistente falta de financiamiento bancario. Desde el gremio industrial se alertó que existen al menos 206 normativas legales que frenan la expansión del aparato productivo, por lo que urgieron al Ejecutivo a implementar un proceso de flexibilización regulatoria que desmonte trabas burocráticas y agilice los trámites operativos.
Pese al escenario adverso, el informe resaltó datos de resiliencia en la industria privada: la utilización de la capacidad instalada subió al 51,7% y la remuneración promedio del sector se situó en 541 dólares, reflejando un alza interanual del 16%. No obstante, mientras la gran y mediana industria mostraron un avance del 8,4% y 5,5% respectivamente, la pequeña industria sufrió una contracción del 4,7%. El presidente de Conindustria, Tito López, enfatizó la necesidad de brindar oxígeno fiscal y apalancamiento financiero inmediato a las pequeñas unidades productivas para evitar el deterioro del tejido económico regional.
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