Una serie de documentos desclasificados por el FBI y difundidos por el presidente del Comité Judicial del Senado de EE. UU., Chuck Grassley, han sacado a la luz aspectos inéditos de la conducta y vida privada de Thomas Matthew Crooks. El material incluye transcripciones de entrevistas realizadas por los agentes a familiares y allegados del joven tras el atentado contra el expresidente Donald Trump perpetrado en Butler, Pensilvania.
Entre los testimonios recopilados destaca la declaración de su padre, Matthew Crooks, quien describió a su hijo como un individuo extremadamente reservado desde su nacimiento. Según el expediente, el progenitor afirmó que “nunca existió un verdadero vínculo de padre e hijo” entre ambos. Asimismo, las investigaciones confirman que el atacante desarrolló una marcada fascinación por las armas de fuego, practicando activamente durante años en campos de tiro con especial interés en disparos a larga distancia utilizando miras básicas.
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Para equiparse sin levantar sospechas, Crooks utilizó el seudónimo “Bob Dole” al realizar múltiples compras a través de plataformas de comercio electrónico como Amazon. Mediante este método adquirió piezas, herramientas y accesorios diseñados para incrementar la capacidad y rendimiento de su rifle.
Pese a que figuras políticas han especulado sobre una posible conspiración más amplia, el director del FBI, Kash Patel, ratificó ante los legisladores que no existen evidencias de la participación de terceros o complots organizados. Según las autoridades federales, las indagaciones concluyen que Crooks actuó de forma completamente aislada, sin mantener comunicación sobre sus planes con ninguna persona ajena a su núcleo familiar. Por su parte, la incineración del cuerpo del atacante fue financiada por un donante anónimo a los pocos días del suceso, según revelaron las actas de entrevista.
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