El donante republicano e impulsor del evento conservador Freedom Fest, Eric Deters, anunció que interpondrá una demanda formal por difamación contra la exembajadora designada en Grecia, Kimberly Guilfoyle, y su bufete de abogados, luego de que estos descalificaran públicamente las capturas de pantalla de sus conversaciones acusándolo de fabricar pruebas y tachándolo de extorsionador. En declaraciones ofrecidas este lunes al programa Anderson Cooper 360 de CNN, Deters afirmó: «Voy a demandar a esos abogados, a esa firma jurídica y a Kimberly Guilfoyle. Primero dijeron que los mensajes de texto eran falsificados, lo cual es difamación. Luego dijeron que yo era un conocido chantajista; jamás he chantajeado a nadie en mi vida».
El litigio estalló a raíz de un reportaje publicado por The Wall Street Journal, el cual reveló que el año pasado Guilfoyle —exprometida de Donald Trump Jr. y exesposa del gobernador de California, Gavin Newsom— solicitó a Deters una transferencia encubierta de 100.000 dólares hacia su tarjeta American Express para liquidar saldos personales sin dejar rastro documental formal. Dicho requerimiento económico se habría producido poco antes de su audiencia de ratificación en el Senado para asumir la representación diplomática de Estados Unidos en Atenas, prometiendo presuntamente a cambio facilitar a Deters el acceso a funcionarios de alto rango de la administración federal; una petición que el financista rechazó advirtiendo que tal maniobra pondría en riesgo su matrimonio.
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Tanto Guilfoyle como su abogado principal, Jesse Binnall, negaron de manera categórica las acusaciones, argumentando que las comunicaciones correspondían a gestiones legítimas de cobro por cerca de 150.000 dólares adeudados en honorarios por conferencias y asesorías de consultoría prestadas durante las ediciones del Freedom Fest en Kentucky, donde Deters le abonó más de 300.000 dólares a lo largo de varios años en lo que el donante definió como una relación de intercambio de favores (quid pro quo). Deters desmintió esa versión defensiva asegurando que en los registros de texto jamás se aludió a deudas o facturas pendientes, calificando los descargos como un montaje inventado a posteriori.
La tormenta política precipitó la salida de Guilfoyle del servicio exterior este martes. La nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca, Katie Zacharia, informó oficialmente que el gobierno de Donald Trump le solicitó la renuncia inmediata como embajadora ante la República Helénica, dimisión que la funcionaria formalizó horas más tarde a través de un comunicado en la red social X donde reiteró su inocencia y prometió defender su honorabilidad en los tribunales. El desenlace se produjo luego de que el propio mandatario manifestara a los periodistas al salir de la sede presidencial su descontento con la polémica, señalando tajantemente: «No nos gustó lo que estuvimos leyendo».
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