La industria energética venezolana se prepara para recibir una inyección de capital cercana a los 76.000 millones de dólares durante el próximo quinquenio, de acuerdo con los planes gubernamentales presentados por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Al intervenir en la clausura de la Conferencia de Energía 2026, la funcionaria destacó que la estrategia de captación de recursos se fundamenta en un paquete integral de 61 convenios petroleros suscritos con operadoras internacionales y 17 acuerdos comerciales formalizados de manera directa con Estados Unidos, los cuales permitirán dinamizar los campos de extracción y modernizar las refinerías nacionales bajo esquemas de rentabilidad compartida.
En su exposición, la titular del Ejecutivo defendió la adecuación contractual a los parámetros establecidos en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, asegurando que cada proyecto exigirá cuotas estrictas de contratación de mano de obra local y la integración prioritaria de proveedores venezolanos en las cadenas de suministros. De acuerdo con las proyecciones técnicas expuestas por Rodríguez, la activación de estas inversiones tiene el potencial de generar hasta 324.000 plazas de trabajo a lo largo de una década, contabilizando empleos directos, indirectos e inducidos. La funcionaria precisó que la demanda laboral no se limitará a los yacimientos de crudo y gas, sino que irrigará beneficios inmediatos a sectores complementarios como la metalmecánica, la construcción pesada, el transporte logístico, la hotelería y los servicios de alquiler de maquinaria industrial.
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Para supervisar el cumplimiento estricto del artículo 19 del marco regulatorio de hidrocarburos, el Gobierno formalizará una mesa técnica permanente conformada por delegados estatales, inversionistas extranjeros y directivos de las cámaras petroleras locales. Este mecanismo colegiado buscará garantizar que las empresas foráneas adscritas a los 250 proyectos binacionales previstos incorporen el talento nacional y fortalezcan el tejido industrial del país. Este nuevo ciclo se suma a los contratos firmados en mayo entre PDVSA y firmas estadounidenses como Overseas Oil Company y Crossover Energy Holding, orientados a restablecer la capacidad instalada tras años de parálisis operativa y aislamiento financiero.
El anuncio coincide con la progresiva normalización de los intercambios comerciales y diplomáticos entre Caracas y Washington, restablecidos formalmente el 30 de marzo. En el plano agroindustrial, la estatal Petroquímica de Venezuela (Pequiven) concretó el despacho de 30.000 toneladas métricas de fertilizantes hacia territorio estadounidense a través de la intermediaria XTS Commodities, una operación celebrada públicamente por el encargado de negocios norteamericano, John Barrett. Respaldada por la flexibilización de sanciones energéticas impulsada por la administración Trump y los convenios sobre recursos estratégicos, Venezuela busca consolidar su retorno al mercado petrolero global mediante alianzas directas con el sector corporativo internacional.
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