A escasas horas de que se abran las urnas para las elecciones legislativas de mitad de mandato, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha delineado una contundente estrategia defensiva ante la posibilidad de que el Partido Republicano pierda sus mayorías en el Capitolio. Durante una reveladora entrevista en el pódcast Pod Force One, conducido por la periodista Miranda Devine, el mandatario fue consultado directamente sobre si extendería la protección presidencial y concedería indultos a quienes han integrado su equipo de trabajo. Su respuesta fue categórica: “Ni siquiera me lo pensaría. Lo haría”. Estas declaraciones subrayan la disposición del presidente para utilizar sus facultades ejecutivas frente a lo que percibe como un entorno político altamente hostil.
Para justificar esta postura, Trump apeló a sus acciones pasadas y recordó las controvertidas medidas que adoptó al inicio de su segundo mandato en enero de 2025, cuando otorgó perdones a cerca de 1.500 personas condenadas o procesadas por su participación en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Aludiendo a los perdones preventivos que, según él, emitió su predecesor, el republicano sentenció: “Eso fue lo que hizo Biden. Indultó a todo el mundo”. Cabe destacar que la Constitución estadounidense otorga al Ejecutivo la facultad de perdonar delitos federales —con excepción de los casos de juicio político—, aunque este recurso no ofrece protección frente a investigaciones y condenas por delitos a nivel estatal.
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El escenario electoral actual se presenta desafiante para el oficialismo. Durante casi dos años, Trump ha gobernado con el respaldo de mayorías republicanas en ambas cámaras, lo que facilitó enormemente la aprobación de su agenda. Sin embargo, en estos comicios están en juego la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gubernaturas, con proyecciones que otorgan a los demócratas amplias posibilidades de recuperar la Cámara Baja. Ante la amenaza de un Congreso dividido que podría bloquear sus proyectos e impulsar nuevas investigaciones parlamentarias, Trump adelantó su táctica de choque: “Me convertiré en el señor Veto”.
El líder republicano detalló que no dudará en utilizar el veto presidencial de manera continua para desgastar a la oposición. A pesar de calificar a sus adversarios demócratas como “personas que odian” al país, describió un pragmático plan de acción: “Te enviarán propuestas, tú las vetarás y, al final, tras uno o dos meses de vetos continuos, vendrán a ti y llegarás a un acuerdo”. Para superar un veto presidencial, el Congreso requiere de una difícil mayoría de dos tercios en ambas cámaras. Finalmente, durante la misma conversación, Trump coqueteó con la idea de una candidatura para 2028, aunque reconoció las estrictas limitaciones de la Vigésima Segunda Enmienda constitucional, la cual prohíbe que una persona sea elegida presidente en más de dos ocasiones. “Me encantaría volver a presentarme si tuviera la oportunidad, pero la redacción de la Constitución es muy estricta”, concluyó.
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