En sus primeros 100 días en el cargo, el presidente Donald Trump ha deportado a unas 66.000 personas.
Es mucho menos de lo que esperaba y mucho menos de lo que la administración Biden promedió durante su último año en el cargo.
Ahora, el Presidente parece estar impulsando un nuevo plan para alentar a la gente a abandonar el país por su cuenta, ofreciéndoles un nuevo incentivo para hacerlo: 1.000 dólares.
El lunes, en la Casa Blanca, Trump dijo: “Lo que pensamos que haríamos es una autodeportación en la que le pagaríamos a cada uno una cierta cantidad de dinero y obtendríamos un hermoso vuelo de regreso al lugar de donde vinieron”.
Su administración está imponiendo nuevos beneficios y castigos a las personas que ingresaron al país ilegalmente para salir con la ayuda del gobierno de Estados Unidos.
“Si no cumplen ese límite, los sacarán de nuestro país y nunca tendrán una vía para regresar y será un proceso mucho más difícil”, dijo Trump.
Los altos funcionarios insisten en que el proceso se facilita mediante el uso de la aplicación CBP Home, que ayuda a las personas a “tomar el control de su situación, acceder a asistencia financiera y de viaje, y evitar la detención de ICE y la expulsión inmediata”.
Es un plan que la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, llamó “la opción más segura para la aplicación de la ley y un ahorro del 70% para los contribuyentes estadounidenses”, en una publicación en X.
Los críticos ya están señalando que el plan ofrece pocas garantías para quienes cumplan las nuevas reglas, ya que regresar al país para casi todos ha demostrado ser un proceso complicado, largo y costoso.


































