La tensión en Medio Oriente alcanza un nuevo punto crítico. La Fuerza Aérea de Israel atacó distintas zonas del sur del Líbano este viernes, provocando la muerte de al menos seis personas, según informaron fuentes oficiales libanesas. Los bombardeos se ejecutaron pocas horas después de que el ejército israelí emitiera órdenes de evacuación urgente para nueve aldeas de la región.
Este nuevo episodio de violencia ocurre apenas un día después de que el grupo terrorista Hezbollah rechazara el más reciente acuerdo de alto al fuego negociado entre el gobierno libanés y la administración de Benjamin Netanyahu.
Desplazamiento masivo y advertencias de evacuación
Las alarmas se encendieron en localidades que hasta el momento habían servido de refugio para miles de desplazados. Las advertencias de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) obligaron a cientos de familias a huir a contrarreloj de la aldea de Anqoun —donde se albergaban unas 2,500 personas— y de la zona de Aarnaya, ubicada en la periferia de Maghdoucheh, una comunidad de mayoría cristiana cercana a la ciudad portuaria de Sidón.
El paisaje en el sur libanés se ha transformado en una densa columna de humo visible desde puntos estratégicos como Nabatiye, reflejando la magnitud de la ofensiva aérea.
El nudo político: La disputa por el río Litani
El rechazo de Hezbollah al plan de paz radica en su exigencia de una retirada total e inmediata de las tropas israelíes. Por su parte, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri —quien actúa como mediador del grupo terrorista—, rompió el silencio sobre el acuerdo alcanzado en Washington.
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Berri señaló que aceptaría el repliegue de Hezbollah hacia el norte del río Litani (zona de amortiguamiento establecida por la ONU en 2006), siempre y cuando coincida con la salida de los soldados israelíes, quienes actualmente han avanzado mucho más allá de ese límite.
“El alto el fuego debe ser completo e integral, sin restricciones en tierra, mar y aire, y sin arrasar todo lo que existe”, declaró Berri, criticando la propuesta de crear “zonas piloto” y la exigencia de una tregua unilateral.
Movimientos estratégicos y el impacto global
En medio de la devastación, se reportó un hito inédito: cascos azules de la ONU y tropas libanesas comenzaron a tomar posiciones en la aldea de Dibbine tras un repliegue táctico de las fuerzas israelíes. Esta representa la primera retirada de tropas de Tel Aviv desde que se intensificó la invasión terrestre hace tres meses, abriendo una ventana para que el ejército regular libanés intente asumir el control de la seguridad.
Sin embargo, el panorama general sigue siendo adverso. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presionado por las próximas elecciones en su país, mantiene la postura de no detener la ofensiva hasta neutralizar por completo la amenaza fronteriza. Mientras tanto, el conflicto Israel-Hezbollah ya deja un saldo trágico de más de 3,500 muertos en Líbano y amenaza con desestabilizar rutas comerciales clave como el estrecho de Ormuz.
Información de: http://infobae.com























