La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) ha revelado nuevos detalles en la investigación del trágico accidente aéreo que cobró la vida de nueve personas en West Palm Beach, Florida. La aeronave, un Learjet 60, transportaba a dos miembros de la tripulación y siete pasajeros desde el Aeropuerto Internacional de Austin-Bergstrom (ABIA) con destino a las Bahamas. Durante una reciente actualización pública, Tom Chapman, miembro de la NTSB, confirmó que la agencia está investigando exhaustivamente las condiciones meteorológicas como un posible factor contribuyente en el siniestro, enfocándose particularmente en el clima extremo a 35.000 pies de altitud.
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Según la cronología oficial presentada por la agencia federal, el jet despegó de Austin aproximadamente a las 10:37 a.m., hora del Este. Dos horas más tarde, a las 12:47 p.m., la tripulación comunicó al control de tráfico aéreo que estaban lidiando con “hielo claro ligero” y turbulencia moderada, por lo que solicitaron autorización para ascender a 37.000 pies, maniobra que fue rápidamente concedida. Sin embargo, menos de 30 segundos después, se recibió una transmisión alertando sobre un descenso pronunciado, seguida de una llamada de emergencia (mayday). A las 12:48 p.m., la tripulación logró transmitir: “Estamos en una condición de exceso de velocidad (overspeed), descendiendo”, siendo el resto del mensaje ininteligible. La NTSB también señaló que existe evidencia de que la aeronave comenzó a desintegrarse estructuralmente antes del impacto final contra el suelo.
Matthew “Whiz” Buckley, ex piloto de combate F/A-18 Hornet y experto de TOPGUN de la Marina de los EE. UU., ofreció un análisis detallado sobre la vulnerabilidad de este tipo de aviones ante dichas inclemencias. “[Learjet] no diseñó esa ala para soportar ni siquiera un poco de acumulación de hielo”, explicó Buckley, advirtiendo que el hielo altera instantáneamente la aerodinámica y afecta drásticamente la velocidad de pérdida. Al analizar los fotogramas del video previo al impacto, el ex piloto militar observó que al jet parecía faltarle el estabilizador horizontal de la cola. “No se necesita mucho para arrancar un estabilizador horizontal de un Learjet. Son jets corporativos, no aviones de combate diseñados para soportar fuerzas G o velocidades excesivas”, detalló. Buckley concluyó que, combinado con el clima y una posible falla estructural, el intento de ascender para ganar sustentación pudo haber llevado a la aeronave al letal “rincón del ataúd” (coffin corner), un punto aerodinámico crítico donde el avión simplemente pierde su capacidad de vuelo y cae. La NTSB continúa trabajando en el lugar de los hechos para determinar la causa oficial del siniestro.
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