Austin
Madre lucha por educación sobre el fentanilo
Stefanie Roe lucha por educación sobre el fentanilo tras la muerte de su hijo, buscando apoyo para la Ley Tucker en todo EE.UU.

Stefanie Roe ha convertido el dolor en acción. Tras perder a su hijo Tucker por intoxicación con fentanilo a los 19 años, ha dedicado su vida a concienciar sobre los peligros de esta droga. Su lucha la ha llevado hasta el Capitolio de Texas, donde en 2023 logró que se aprobara la Ley Tucker, una legislación que obliga a los distritos escolares del estado a educar a los estudiantes de sexto a duodécimo grado sobre esta sustancia.
Sin embargo, para Roe, la aprobación de la ley fue solo el comienzo. Implementarla ha resultado más complicado de lo esperado. “Es un mandato no financiado por el estado”, explica. Sin los fondos necesarios, muchas escuelas han tenido dificultades para cumplir con los requisitos. “Una ley sin orientación es un desastre. Creó un problema para las escuelas”, añade.
Tucker era el único hijo de Roe, y su pérdida la llevó a fundar la organización sin fines de lucro Texas Against Fentanyl (TXAF). Esta iniciativa busca generar conciencia, brindar apoyo a familias afectadas y promover legislaciones que ayuden a combatir la crisis del fentanilo. TXAF reúne a personas que han experimentado pérdidas similares y que comparten el mismo objetivo: evitar que otras familias pasen por lo mismo.
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Uno de los principales enfoques de TXAF es la educación. A través del Proyecto Tucker, la organización desarrolló Street Smart, un programa educativo interdisciplinario que informa a los jóvenes sobre los riesgos del fentanilo. Este material ya ha sido implementado en escuelas del estado de Georgia, y Roe está trabajando en un programa piloto para aplicarlo en Texas.
Para que la iniciativa tenga el impacto deseado, Roe espera que los legisladores asignen fondos para su implementación. Pero su lucha no se limita a Texas. Su objetivo es que la educación sobre el fentanilo sea obligatoria en todo el país. “No me detendré hasta que la nación tenga la Ley Tucker y la educación sea un requisito en todas las escuelas de Estados Unidos”, afirma con determinación. “Tenemos mucho trabajo por hacer. No creo que me detenga nunca. Probablemente estaré marchando en el Capitolio el resto de mi vida”.
Para Roe, cada esfuerzo es un homenaje a su hijo. “Sé que está sonriendo y diciendo ‘ve a buscarlos, mamá'”, dice con una sonrisa, de pie en las escaleras del Capitolio estatal. Su misión es clara: honrar la memoria de Tucker salvando vidas.