En un ambicioso avance científico, tres lobos modificados genéticamente han sido creados con rasgos físicos similares al extinto “lobo terrible” (Canis dirus) que desapareció hace más de 10.000 años. Estos jóvenes animales, desarrollados por la empresa Colossal Biosciences, viven actualmente en un recinto protegido en una ubicación no revelada dentro del país.
Los cachorros, llamados Rómulo, Remo y uno sin nombre público, tienen entre tres y seis meses de edad. Ya pesan cerca de 80 libras y se espera que alcancen las 140 libras en su adultez. Presentan un pelaje largo y blanco, mandíbulas fuertes y una complexión robusta, características similares a las del temido lobo terrible, una especie mucho más imponente que el actual lobo gris.
Este experimento se basa en el estudio de material genético recuperado de fósiles. Los científicos analizaron ADN de un diente de 13.000 años hallado en Ohio y de un fragmento de cráneo de 72.000 años desenterrado en Idaho. Con esta información, identificaron secuencias clave asociadas con los rasgos distintivos del lobo terrible.
A partir de células sanguíneas de un lobo gris vivo, los investigadores realizaron modificaciones en 20 sitios genéticos mediante la herramienta de edición genética CRISPR. El ADN editado fue introducido en óvulos de perros domésticos y luego implantado en hembras sustitutas. Tras 62 días, nacieron los lobeznos genéticamente alterados.
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Beth Shapiro, científica líder en Colossal, explicó que el objetivo no es traer de vuelta a los lobos terribles en su totalidad, sino crear animales que compartan parte de su legado genético y físico. Aunque los nuevos ejemplares se asemejan visualmente al lobo extinto, carecen del aprendizaje conductual que habrían recibido de sus progenitores salvajes. “Probablemente nunca aprenderán a cazar grandes presas como un alce”, comentó Matt James, experto en cuidado animal de la empresa.
Este proyecto forma parte de una serie de iniciativas de Colossal orientadas a la “desextinción”, como la recreación de animales similares al mamut lanudo o al dodo. Aunque estos avances despiertan fascinación pública, también generan cuestionamientos sobre su aplicación práctica y ética.
Por otro lado, la empresa anunció que ha clonado exitosamente cuatro lobos rojos, utilizando sangre extraída de ejemplares salvajes en peligro crítico del sureste de EE. UU. Esta acción busca aumentar la diversidad genética en la población cautiva y fortalecer los programas de conservación.
Expertos como Christopher Preston, de la Universidad de Montana, reconocen que esta técnica podría tener aplicaciones valiosas en la preservación de especies amenazadas, al ser menos invasiva que otros métodos. No obstante, también advierten sobre los desafíos logísticos y éticos, como la necesidad de capturar y sedar animales salvajes para obtener muestras genéticas.
El secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum, calificó el avance como “una emocionante nueva era de maravillas científicas”. Sin embargo, científicos externos recuerdan que, aunque los genes puedan revivir rasgos físicos, las funciones ecológicas del pasado difícilmente pueden replicarse en los ecosistemas actuales.


































