Un equipo de astrónomos de la University of Texas at Austin ha identificado el agujero negro más distante jamás observado, ubicado en una galaxia que existió cuando el universo tenía apenas el 3% de su edad actual.
El hallazgo corresponde a la galaxia CAPERS-LRD-z9, formada tan solo 500 millones de años después del Big Bang. Esto la sitúa a 13.3 mil millones de años en el pasado, convirtiéndose en la evidencia más temprana de un agujero negro supermasivo. El descubrimiento fue liderado por el Cosmic Frontier Center de UT Austin y publicado el 6 de agosto en Astrophysical Journal Letters.
Los científicos emplearon datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST). Mediante espectroscopía, que permite descomponer la luz en diferentes longitudes de onda, lograron identificar el característico movimiento del gas a gran velocidad alrededor del agujero negro. Este fenómeno se evidencia en el corrimiento al rojo y al azul de la luz, dependiendo de si el gas se aleja o se acerca.
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La galaxia CAPERS-LRD-z9 forma parte de una nueva categoría conocida como “Little Red Dots”, compuesta por galaxias compactas y brillantes que solo se encuentran en los primeros 1.500 millones de años del universo. Estas estructuras llaman la atención por su tamaño reducido, tonalidad rojiza y luminosidad inusual.
El agujero negro descubierto es excepcionalmente masivo, con una estimación de hasta 300 millones de veces la masa del Sol. Esto representa hasta la mitad de la masa estelar de toda su galaxia anfitriona, una proporción sorprendentemente alta incluso para los estándares de los agujeros negros supermasivos.
El descubrimiento abre nuevas preguntas sobre cómo estos objetos pudieron crecer tan rápido en etapas tan tempranas de la evolución cósmica. Comprender su formación ayudará a explicar los mecanismos de acreción de materia y las condiciones iniciales que dieron origen a las primeras galaxias.
Con estas observaciones, los investigadores destacan que se ha llegado prácticamente al límite de lo que la tecnología actual puede detectar en la búsqueda de agujeros negros. Sin embargo, también señalan que futuros avances en telescopios espaciales podrían permitir llegar aún más atrás en el tiempo, acercándose a las primeras estructuras que moldearon el universo.


































