El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció la cancelación de 22 proyectos de vacunas por un total de 500 millones de dólares. Estas iniciativas utilizaban tecnología de ARNm para combatir virus como el COVID-19, la gripe y H5N1. Según Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, esta decisión busca priorizar estrategias más seguras y amplias. En un video publicado en redes sociales, Kennedy afirmó que las vacunas de virus completos serán el nuevo enfoque. Sin embargo, esta medida ha generado críticas severas de expertos en enfermedades infecciosas.
Por su parte, los científicos han defendido la tecnología de ARNm como segura y efectiva. Mike Osterholm, de la Universidad de Minnesota, calificó la decisión como “la más peligrosa en materia de salud pública en 50 años”. Explicó que el ARNm permite producir vacunas rápidamente, una ventaja clave en pandemias. Además, el Dr. Paul Offit, del Hospital de Niños de Filadelfia, destacó que estas vacunas han salvado millones de vidas. Los expertos temen que este cambio dificulte la respuesta a futuras crisis sanitarias, especialmente ante la amenaza de una pandemia de gripe aviar.
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Sin embargo, Kennedy argumenta que el enfoque actual tiene fallas. Aseguró que las vacunas de ARNm colapsan cuando los virus mutan. Por ello, propuso desarrollar una “vacuna universal” que imite la “inmunidad natural”. Este proyecto buscaría proteger contra múltiples virus, incluidos coronavirus y la gripe. Durante una conferencia en Alaska, Kennedy reiteró que el HHS apoya vacunas seguras para todos los estadounidenses. También aseguró que otros usos de ARNm dentro del departamento no se verán afectados.
Finalmente, la cancelación marca un cambio drástico en las prioridades del HHS. Mientras Moderna y Pfizer lideraban investigaciones con ARNm, ahora enfrentan la pérdida de financiamiento. La tecnología había sido alabada por acelerar la producción de vacunas durante la pandemia de 2020. Aunque el HHS promete invertir en “mejores soluciones”, la comunidad científica cuestiona la viabilidad de alternativas. Para muchos, abandonar el ARNm podría poner en riesgo la preparación ante futuros brotes globales.


































