El mes de junio, reconocido a nivel global como el periodo para la concientización sobre el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), ha servido de plataforma para visibilizar el fuerte impacto mental que sufren los trabajadores de los servicios de emergencia. Si bien el enfoque de esta condición médica suele asociarse históricamente con los veteranos de las fuerzas armadas, diversos especialistas e investigaciones recientes demuestran que los paramédicos, bomberos y oficiales de policía enfrentan un riesgo drásticamente elevado de padecer estrés traumático derivado de sus funciones cotidianas.
De acuerdo con un estudio clínico desarrollado por investigadores de la Universidad de Texas A&M, hasta uno de cada diez profesionales de primera respuesta reporta síntomas y experiencias directas de TEPT, una cifra que representa casi el triple de la tasa documentada en la población civil general. Esta alarmante estadística se complementa con un informe de la Fundación de la Familia Ruderman, el cual reveló previamente que los policías y bomberos tienen mayores probabilidades de perder la vida por suicidio que en el cumplimiento de su deber, como reflejo de severas secuelas como trastornos crónicos del sueño y el abuso de alcohol.
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El testimonio de Jason Cerrano, un exbombero y paramédico originario de St. Louis, ilustra con crudeza la realidad de este fenómeno al explicar que el personal de rescate carga con el peso de cada tragedia que atiende en las calles. Cerrano relató que mientras una persona promedio difícilmente presenciará un evento traumático grave en toda su vida, los rescatistas se enfrentan a escenarios desgarradores de forma semanal o diaria, lo que provoca que la mente asimile el horror como algo normal y genere un estado de paranoia constante donde el individuo siente que esas mismas desgracias le ocurrirán a su propia familia.
Con el fin de romper el estigma y normalizar la búsqueda de apoyo profesional, Cerrano instó a la sociedad civil, familiares y amigos a mantenerse atentos a los cambios de conducta de los rescatistas en su entorno, recordándoles que el simple hecho de escuchar sin juzgar puede salvar vidas. Asimismo, las instituciones recordaron que se encuentra plenamente disponible la Línea de Vida para Crisis y Suicidio 988, un recurso federal gratuito, confidencial y activo las 24 horas del día para ofrecer soporte emocional inmediato mediante llamadas telefónicas o mensajes de texto.
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