Un devastador incendio redujo a escombros un hotel de la cadena Marriott en la ciudad de Lincoln, Nebraska, obligando a las autoridades de rescate a declarar la estructura como una pérdida total. El siniestro, que movilizó a múltiples cuadrillas de bomberos durante varias horas, fue provocado presuntamente por una colilla de cigarrillo mal apagada en los exteriores del inmueble, desencadenando una rápida propagación de las llamas hacia los niveles superiores del edificio.
El reporte oficial emitido por el cuerpo de bomberos locales (Lincoln Fire & Rescue) detalló que las unidades de emergencia se desplazaron hacia el hotel Fairfield Inn & Suites —operado por la firma Marriott— alrededor de las 6:50 p.m. del pasado lunes. La alerta inicial fue dada por un transeúnte que se percató de un pequeño foco de fuego en la fachada exterior de la edificación. De acuerdo con los peritajes e investigaciones posteriores, las autoridades determinaron que el incendio ya llevaba un tiempo considerable desarrollándose de forma silenciosa antes de ser detectado públicamente.
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La reconstrucción de los hechos arrojó que el cigarrillo arrojado de forma negligente encendió la vegetación y el mantillo decorativo junto a las paredes. El humo y el calor ascendieron por un espacio vacío de la estructura directamente hacia el ático, acumulando gases inflamables que derivaron en una violenta “explosión de humo” (backdraft). Mientras los bomberos realizaban las labores de búsqueda y rescate en el interior, el techo del hotel comenzó a ceder, obligando al jefe del departamento, Jim Bopp, a ordenar la retirada del personal para activar una estrategia de combate estrictamente defensiva desde el exterior.
A pesar de que el complejo hotelero registraba 30 habitaciones reservadas para esa noche, los protocolos de evacuación funcionaron de manera oportuna gracias a que el transeúnte notificó de inmediato a la gerencia, la cual activó las alarmas manuales. Gracias a esto, todos los huéspedes y empleados lograron salir sanos y salvos, sin que se reportaran civiles ni bomberos heridos. No obstante, el jefe Bopp confirmó que el daño material es absoluto, puesto que el segundo y tercer piso colapsaron por completo sobre la planta baja, estimándose pérdidas materiales superiores a los $7 millones de dólares, sin contar el valor de los bienes y equipamiento que se encontraban dentro del hotel.
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